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Las feministas que quemaron libros en la FIL de Guadalajara, buscaron que “si aquí hay tantos ojos, que nos volteen a ver, hace falta generar ruido”. Pero el público no prestó mayor atención. ¿Por qué? Porque aún no pasan de ser un movimiento pulsional, emocional, generacional.

En México asesinan a 10 mujeres al día y, por ello, casi cuatro mil niños quedan huérfanos al año. Es decir que, a un movimiento afincado en una de las causas más justas, le urge algo de lo cual carece hasta ahora: una agenda de reivindicaciones, un pliego petitorio, una lista de exigencias.

Porque si, para llamar la atención a sus reclamos en contra de los crímenes, las violaciones y las desapariciones, continúan en la fase de destrucción de bienes públicos, este movimiento quedará apenas como un caso de conmoción muy fuerte, y de indignación emocional de una generación.

Deben armar foros muy notables e influyentes en los congresos estatales, la Cámara de Diputados, el Senado, para que sus reclamos sean incorporados a las leyes: listas tangibles de peticiones, como protocolos de cumplimiento obligatorio en las empresas de transporte, del sector del entretenimiento…

Y, en especial, en los lugares donde las mujeres se sienten más inseguras, según sus propias denuncias: los cajeros automáticos situados en la vía pública, el transporte público, las calle, las carreteras, los mercados, los parques, los coches, las escuelas, el trabajo y el hogar.

Por ejemplo, no pasó de la mera anécdota el recorrido de las manifestantes por los pasillos de la FIL coreando consignas y la destrucción y quema de ejemplares de “Psico-Terapia Pastoral”, de Juan Manuel Rodríguez y Misael Ramírez, un libro sobre las teorías de conversión para homosexuales.

Pero el asunto es terrible y necesita mucho más que violencia callejera y perfomances de “Un violador en tu camino” para llamar la atención: estamos hablando de tres mil 578 feminicidios en México desde 2015. Solo en 2019 van 833.

Por ejemplo, a CDMX registra 231 crímenes a mujeres en los últimos cinco años, pero 50 de esos asesinatos fueron cometidos de enero a septiembre pasados, aunque es Veracruz el estado más peligroso, con 153 feminicidios este año.

Todo esto necesita de pliegos petitorios muy puntuales a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, más que grupos armados de martillos y aerosol para destrozar y pintarrajear bienes privados o estaciones del Metrobús.

Sólo con una lista de exigencias, que ayude a toda la sociedad a entender y sensibilizarse muchísimo con el tema, podrá este movimiento rebasar la sensación de que se trata de un espasmo violento y coyuntural, que no basta para poner la situación a la vista de todos.

Tienen que lograr que se convierta…

En un movimiento ciudadano.