Voltear a San Antonio de Padua para invocar pareja, ¿qué dice la Iglesia?

Voltear a San Antonio de Padua para invocar pareja, ¿qué dice la Iglesia? - San Antonio de Padua. Foto de Bartolomé Esteban Murillo / Wikimedia Commons
San Antonio de Padua. Foto de Bartolomé Esteban Murillo / Wikimedia Commons

Una de las tradiciones más arraigadas entre los católicos es poner a San Antonio de cabeza para conseguir pareja, práctica criticada por la Iglesia

Poner a San Antonio de Padua de cabeza es una de las tradiciones más arraigadas entre los católicos para invocar una buena pareja, práctica fuertemente criticada por la Iglesia.

San Antonio nació en Portugal en 1195 y se le conoce con el apelativo “de Padua” por la ciudad italiana en la que murió en 1231.

Su imagen generalmente esta acompañada por el niño Jesús ya que se dice que un día, mientras oraba, se le apareció el niño.

 

La tradición de rezarle para conseguir pareja se originó del supuesto de que apoyaba a las mujeres a conseguir una dote para que se casaran.

La Iglesia señala que poner de cabeza cualquier imagen del santo, realizar ofrendas con 13 monedas el día de su fiesta, escribirle cartas detallando las cualidades de la pareja ideal o efectuar rituales similares es caer en la superstición y posiblemente en idolatría.

El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) define la superstición como una desviación del culto debido al Dios verdadero al otorgarle una importancia ‘mágica’ a prácticas legítimas o necesarias como son las oraciones o los sacramentales.

Santo Tomás de Aquino señala en la Suma Teológica que la superstición se presenta cuando “se ofrece culto divino a quien no se debe, o a quien se debe, pero de un modo impropio”.

 

San Antonio de Padua. Foto de ACI Prensa

 

Así, se cae en superstición cuando se confía en la materialidad del acto sin disposición interior, es decir, cuando en vez de valorar un objeto religioso por lo que representa se le atribuye un poder que no tiene.

Es supersticioso, por ejemplo, quien lleva un escapulario pero no guarda en su corazón fidelidad a la Virgen María sino que piensa que por solo el hecho de llevarlo se salvará. O quien piensa que es una imagen o un santo el que puede obrar un milagro.”

El Compendio del CIC añade que la superstición también puede llevar a la idolatría y a distintas formas de adivinación y magia.

A la idolatría se le refiere como una tentación constante de la fe que consiste en “divinizar lo que no es Dios” como alguna imagen o santo a los que se le coloca en el lugar le pertenece al único Señoría de Dios.

Con información de ACI Prensa

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