Anécdotas de cuando el 14 de febrero se convierte en parte de nuestras vidas

Anécdotas de cuando el 14 de febrero se convierte en parte de nuestras vidas - Foto de Pixabay.
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Le preguntamos a algunos usuarios de Facebook y Twitter cuáles eran sus anécdotas de 14 de febrero más recordadas, y encontramos historias de todo tipo

Nos guste o no, el 14 de febrero es una fecha que suele quedar en nuestro recuerdo por alguna razón, y si está relacionada con el amor, pues permanecerá por mucho más tiempo.

Le preguntamos a algunos usuarios de Facebook y Twitter cuáles eran sus anécdotas de 14 de febrero más recordadas, y encontramos historias de todo tipo.

Por ejemplo, Ivonne nos contó que tuvo un festejo que le dejó un bello recuerdo para toda la vida.

Me fui a festejar con mi novio el fin de semana anterior, el 10 de febrero, ¡y el resultado fue mi hijo David! Hace ya 18 años de eso”, admitió.

En el caso de Andreé, parece que le ayudó a librarse de alguien con quien de todas formas ella no hubiera hecho buena química.

Me llevaron al cine a ver ‘El Código Enigma’ y estaba ‘con el moco tendido’; entonces el sujeto con el que iba gritó a toda la sala ‘¡¿Estás llorando?!’, y todos nos voltearon a ver. Cuando me quiso abrazar, le pegué un manotazo y le dije que no me tocará. Jamás volvimos a vernos”, reveló.

Las citas son comunes en esta fecha, como la de Luz –aunque no nos dijo si la aceptó o no–: “Un señor que me duplica la edad –sí, ¡tiene 81 años– está megacrusheadísimo conmigo y me invitó a salir en plan CCH este 14 de febrero”, indicó.

Celebrar trabajando

Pero también hay para quien San Valentín es una fecha de arduo trabajo, como para Inés, que es periodista.

“Hace unos años, tuve que ir a hacer un conteo de los autos que entraban a un motel de Tlalpan para una nota”, recordó.

El Día del Amor también ha dejado sin empleo a las personas, como el caso que nos platicó Érika: “Lola, una amiga mía, entró a trabajar a una florería, y un señor compró dos mega arreglos y dejó las dos tarjetas; pero las mandaron cruzadas: la tarjeta de la amante a la esposa y viceversa. Le duró solo tres días el trabajo.

Para no recordar

Y, de plano, hay quien, como Gabriela, no tiene recuerdos gratos de este día, aunque sí superados: “Troné con un ex a través de videollamada del messenger”, mencionó.

A Angélica le pasó algo similar: “Mandé flores en la mañana, quedé para cenar y tronamos antes de la cena. Ni las gracias me dieron por las flores”, lamentó.

Evangelina tiene una historia grave, pero en la que, afortunadamente, al final salió todo bien: “Hace un año, el 14 de febrero, en lugar de tener una cita romántica, estábamos esperando una cita con el cardiólogo; ya que literalmente mi marido estaba al borde de un infarto y no por amor a mí”, apuntó.

Los desengaños

Pero también hay historias tormentosas, como la de Elizabeth, quien se acababa de ir a vivir con su novio a un departamento en el que apenas tenían lo necesario.

“Ese 14 de febrero nos fuimos cada uno a trabajar y no supe nada de él en todo el día; como a eso de la 1:00 de la madrugada llegó medio enfiestado, pensé que había sido por la chamba”, aseguró.

Al otro día, lo dejé dormido y me fui al trabajo, pero cuando bajé vi que dentro de su coche había un regalo efusivo del 14 de febrero; así con caja, moños, globos, muy arreglado, pero evidentemente era un regalo para hombre: el papel en azul con dibujitos de coches y cosas así, los globos azules y grises, ¡obvio no era un regalo para mi!”, relató.

“Ahí se me cayó el corazoncito en pedazos, esa noche regresé al departamento, saqué mis cosas y me regresé a la casa de mi abuelita; ya no le tomé las llamadas y pues se fue al diablo”.

Finales felices

Pero no todo es triste, también hay personas, como Susana, que sin planearlo, tuvieron un gran día.

Tomando pulque en Tlalpan, compartiendo jarrito con los viejitos del local, vimos un periódico anunciando a Chente (Vicente Fernández) en el Zócalo. Nos subimos al Metro, llegamos al concierto y estuvimos hasta delante”, apuntó.

Y, por supuesto, también hay quien sella su amor, como Elizabeth P: “Me casé en 14 de febrero. En un pueblo olvidado y con una jueza alcoholizada”.

 

Con información de Carlos Tomasini

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