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Revelan por qué las canciones causan placer en las personas
Personas disfrutando concierto. Foto de Anthony DELANOIX / Unsplash

Un estudio científico determinó que si canciones como el clásico de los Beatles “Ob-La-Di, Ob-La-Da” producen tanto placer en quien las escucha es porque contienen la combinación exacta de incertidumbre y sorpresa.

Los investigadores, procedentes de la Universidad de Bergen en Noruega y del Instituto Max Planck de Alemania, analizaron 80 mil acordes de 745 temas clásicos del pop que llegaron a las listas de grandes éxitos en EE.UU., como “Country Roads” de James Taylor o “Knowing me, Knowing you” de ABBA.

El experimento, cuyo resultado fue publicado este jueves en la revista “Current Biology”, reveló que cuando los participantes estaban relativamente seguros de qué acorde iba a venir a continuación, una sorpresa les causaba un placer elevado.

Por el contrario, según las imágenes de su cerebro obtenidas por resonancia magnética, cuando no sabían qué esperar porque el contexto no les proporcionaba mucha información, les resultaba agradable que los acordes siguientes no se salieran de lo ordinario.

Según resume el investigador Vincent Cheung, las canciones que resultan placenteras “son con más probabilidad aquellas que logran un buen equilibrio” entre saber qué va a pasar a continuación y sorprender al oyente con algo que no esperaba.

Para Cheung, comprender cómo actúa la música para activar los sistemas de placer en nuestro cerebro puede contribuir a explicar por qué cuando estamos tristes una canción puede mejorar nuestro estado de ánimo.

Gracias al uso de escáneres, los investigadores pudieron observar qué regiones del cerebro mostraron reacciones ante el placer musical: la amígdala, implicada en el procesamiento de emociones, el hipocampo, relacionado con la memoria y el aprendizaje, y el córtex auditivo, que interpreta los sonidos.

Sin embargo, contrario a lo que se pensaba hasta ahora, el núcleo accumbens -que procesa nuestras expectativas de recompensa- no está vinculado con el placer musical, sino que en el curso del experimento solo reflejó las emociones de incertidumbre.

“Aunque los compositores lo sepan de forma intuitiva, hasta ahora se desconocía el proceso por el que las expectaciones en la música proporcionan placer,” explicó Stefan Koelsch, del instituto alemán Max Planck.

Los investigadores creen que los resultados del experimento podrían utilizarse para ampliar logaritmos de generación de música artificial y para predecir tendencias musicales.

Además, Koelsch y Cheung esperan que en el futuro se estudien con técnicas similares otras formas de arte, como la danza y el cine.

Con información de EFE