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Pacientes con hígado graso pueden desarrollar formas más graves de COVID-19
Foto de 65 y más.com

Los pacientes que padecen hígado graso no alcohólico y se contagian con el SARS-CoV-2 pueden desarrollar COVID-19 con mayor gravedad y presentar mayores complicaciones, según coincidieron este martes especialistas en el tema.

“Se ha visto que los pacientes que padecen hígado graso tienen un mayor riesgo de complicaciones, y cuadro más severo de COVID-19“, dijo la gastroenteróloga y hepatóloga Eira Cerda.

Además, dijo, los pacientes con esta enfermedad suelen tener mayor tiempo la enfermedad, lo que significa mayor tiempo de hospitalización, “entre 14 y 17 días” y una mayor carga viral.

La especialista explicó que el hígado graso no alcohólico consiste en el depósito excesivo de grasa en el hígado que puede acabar generando inflamación, fibrosis e incluso cirrosis y derivar en cáncer.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 20 y 30 por ciento de la población mundial sufre de hígado graso y se estima que en América Latina hasta un tercio de la población se ve afectada por este padecimiento, mientras que en México unas 35 millones de personas padecen esta enfermedad.

La especialista explicó que es probable que la prevalencia de esta enfermedad en la población latinoamericana esté relacionada tanto con factores genéticos como ambientales, entre ellos la dieta y el ejercicio.

Aunque también el sobrepeso, la obesidad y la diabetes tipo 2, las cuales son altamente prevalentes en la región, inciden en el desarrollo de la enfermedad.

Se estima que en México el hígado graso no alcohólico, está presente en 82 por ciento de las personas que padecen obesidad y hasta en 18.5 por ciento de quienes viven con diabetes.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2016, 3 de cada 10 menores entre los 5 y los 11 años padecen sobrepeso u obesidad, mientras que el 36.3 por ciento de los adolescentes y 72.5 por ciento de los adultos tienen alguna de esas dos condiciones.

La hepatóloga Graciela Castro indicó que, de acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, aproximadamente entre 70 y 80 por ciento de los pacientes que ingresan al instituto tienen sobrepeso u obesidad.

“Es un factor de riesgo y de mayor gravedad en pacientes con COVID-19“, manifestó la también presidenta de la Asociación Mexicana de Hepatología.

Diagnóstico tardío

Uno de los principales problemas de esta enfermedad es la falta de diagnóstico oportuno, ya que muchos de los pacientes saben que padecen hígado graso no alcohólico cuando ya se han desarrollado complicaciones.

“Muchos pacientes ya llegan a consulta con complicaciones de cirrosis o carcinoma y en algunos casos ya ni siquiera podemos hacer diagnóstico exacto de qué causó el hígado graso”, lamentó la doctora Castro.

La preocupación de los especialistas es que en México la obesidad se ha convertido en un problema de salud pública.

Es por ello que cambiar de hábitos alimenticios y aumentar la actividad física son piezas claves para combatir esta enfermedad, dijo Edith González, especialista en gastroenterología y nutrición pediátrica.

“Es una enfermedad que se gesta desde la edad pediátrica. Por eso debemos estar más cercanos en el crecimiento de los niños que desde pequeños estén en curvas de crecimiento normales”, insistió.

Reconoció que en la última década se ha visto una incidencia mayor de enfermedades hepáticas en niños a partir de los ocho años y aunque no se presentan en formas graves se puede ver grasa en el hígado e inflamación.

“Hay que prevenir desde la infancia, comiendo frutas, verduras, evitando embutidos y realizando actividad física”, puntualizó.

Con información de EFE