Los orígenes de la tarjeta de crédito


Los orígenes de la tarjeta de crédito

Gracias a sus beneficios y a la característica de poder comprar cualquier tipo de objeto o servicio sin tener que pagar en efectivo en el momento, mucha gente optó por ellas

La historia se remonta al año 1949, cuando quedó registrada la invención a nombre de Frank X. McNamara, dueño de la empresa Hamilton Credit Corporation.

Una noche, en el restaurante Major’s Cabin Grill, en Nueva York, McNamara se encontraba cenando con sus abogados y, al querer pagar la cuenta, se percató que había olvidado su dinero en casa. Para evitar una mayor vergüenza, le marcó a su esposa para que le llevara su cartera.

Este suceso tuvo gran impacto en la vida del empresario ya que, un año después, en 1950, creó una tarjeta de pago que permitiera no cargar dinero en efectivo y que fuera aceptada en varios establecimientos. Fue así como surgió la primera tarjeta de crédito, Diner’s Club.

Al principio era aceptada solo en 14 restaurantes de Nueva York, pero años más tarde, más de 20 mil personas ya la utilizaban y el número de negocios crecía.

En 1958, la institución financiera Bank of America creó la tarjeta de crédito Bankamericard, que después se convirtió en lo que hoy todos conocemos como VISA.

Ante el éxito obtenido, muchos bancos comenzaron a usar esta herramienta y, después de una década, más de mil instituciones financieras comenzaron a crear sus propios plásticos.

La primera tarjeta de crédito de México, y la primera en América Latina, fue lanzada en 1968 por el Banco Nacional de México (Banamex) y fue llamada Bancomático.

En 1969, Bancomer emitió su tarjeta afiliada al sistema BankAmericard. En ese mismo año, un grupo de bancos emitió la tercera tarjeta bancaria en el mercado mexicano: Carnet (actualmente MasterCard).

Gracias a sus beneficios y a la característica de poder comprar cualquier tipo de objeto o servicio sin tener que pagar en efectivo en el momento, mucha gente optó por ellas.

En 1967, el First American National Bank of Nashville puso a disposición una nueva tarjeta de crédito denominada MasterCharge, que en 1979 cambió su nombre por el que ahora todos conocemos como MasterCard.

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