#LaPeorMamá Uno de esos días


#LaPeorMamá Uno de esos días - Foto de archivo
Foto de archivo

Escrito por Claudia García Reyes

Hoy es uno de esos días en que quiero tirar la toalla. No sé a que se debe. Pero a veces sucede. ¿No les ha pasado que dicen: “hasta aquí llegué”? Pues a mi así me está pasando en este momento. Y no hay una razón, ni una que encuentre en la que diga: “ah ya sé, es por esto” ¡No! Simplemente hoy ya no quiero nada. Así que estoy aquí escribiendo con una chela en la mano, bueno en la mesa por que si no como escribo, para contarles mi día y encontrar el porqué de mi depre de hoy.

Me levanté como todos los días a las 6:40 am para preparar leches, lunches, cafés y demás. Levanté a los niños que despertaron de bastante buen humor, los vestí y los mandé a la escuela sin contratiempos. Por esto no puede ser.

Me fui al gimnasio y aunque con un poco de flojera corrí 7.8 km así que endorfinas hubo en mi cuerpo.

Llegué a desayunar bien a gusto a mi casa y como el señor hoy dijo que no venía a comer…. uy ni comida tuve que hacer porque con la tinga que tenía de ayer preparé unos taquitos dorados para los chamacos y para mi. ¡Ajá! No seguí la dieta, puede ser eso… ¡Naaaaaaaa, claro que no!

Me bañé con toda la calma del mundo, cante y cante en la regadera porque son de las cosas que más me relajan en la vida, cantar en la regadera. Más endorfinas.

Llevé a Hannah al veterinario a su revisión porque la operaron la semana pasada del ojo y todo perfecto con ella. Hannah, para quien no sabe, es mi primera hija, mi perrhija.

Después me dispuse a tirarme en la cama, aún sin tender, a ver unos capítulos de la serie en turno. No les voy a decir cual estoy viendo porque tengo miedo a ser juzgada. Pero es una donde la protagonista es mujer y es narco, super famosa. Bueno sí, ya, no me presionen más, es La Reina del Sur y me tiene picadísima. Tal vez sea el cargo de consciencia por echar tanto tiempo la flojera. Mmmm no, no creo. “Me time”.

Los niños salieron tarde porque tenían baile y fut respectivamente, así que fui por ellos y comimos nuestros deliciosos taquitos con crema y quesito. La comida también transcurrió sin ningún contratiempo. Nadie se peleó, todo mundo se terminó su comida. Estoy empezando a pensar que el que el día transcurra tan suave puede ser el causante de una depresión severa.

Los niños me ayudaron a envolver el regalo de la fiesta a la que íbamos a ir. Hubieran visto ustedes la obra de arte que le entregamos al cumpleañero. Unos cortes poco más que chuecos con una cinta pegada peor que carretera y un decorado cortesía de #miniplausi que Picasso muere de envidia si lo ha visto. Pero claro que ni me agobio porque la envoltura se va a la basura, es más ¿para que envolvemos regalos si solo contaminamos? Ay si, ya me salió lo ambientalista. No creo que sea eso.

Fuimonos a la fiesta en la cual la pasaron bomba, bueno #minispeedy sí, porque resultó ser en un lugar de puros videojuegos y con eso de que ahora es lo que nos gusta… Pasó toda la tarde pegado al FIFA. #miniplausi era, junto con una niña más, la única niña en la fiesta, así que no se la pasó tan chido porque como buena vieja, justo esa niña que estaba no fue santo de su devoción y jamás lograron jugar. Pero tampoco se pelearon así que todo bien.

Tuvimos un percance a la hora de la merienda y esto se los cuento porque en verdad me hizo reír demasiado y tengo que dejarlo por escrito para la posteridad. Sirvieron unos taquitos muy buenos que #miniplausi se estaba saboreando cuando de pronto suelta un grito y empieza a llorar.

  • ¿Te mordiste? – lo intuí por el gesto que hizo
  • ¡Siiiiii! – gritó a todo pulmón.
  • Ay mi amor, tienes que tener cuidado cuando masticas. Si te comes muy rápido las cosas te muerdes el cachete.
  • No mami. ¡Me mordí el dedo!

No pueden saber ustedes la carcajada que solté. Osea, por atrabancada se mordió el dedo. En su defensa, los tacos son muy buenos. El drama duró medio segundo así que tampoco va por ahí mi depre.

Obvio llegó la hora de irnos, ahí si ya no estuvo tan tranquilo el asunto porque según #minispeedy 3 horas es muy poco tiempo, él se quería quedar más, sin importarle que la fiesta ya había terminado. Y mi vieja se contagió y se puso a armarla de tos porque tampoco se quería ir, aunque 5 minutos antes estaba diciendo que a que hora nos íbamos a su casita. Nadie entiende a las viejas, de veras.

Como pude los saqué de la fiesta y cuando íbamos caminando al coche, a #minispeedy se le cae el queco o cupcake, como quieran llamarlo, en la banqueta. Hubieran visto el llanto descontrolado que esto ocasionó porque claro él quería comérselo, aunque jamás se come uno porque el dulce no es lo suyo. En eso sí se parece a su mamá, no como en todo lo demás.

Aquella no podía quedarse sin su momento y decidió ponerse como loca cuando la mamá ya no le dió chance de comerse un dulce más, después de 25 que ya llevaba empacados. Esos dos momentos pueden haber influido en la situación.

En el camino a la casa decidí que no los bañaría. Me vale que huelan feo, a las 8 de la noche ya no es hora de meterlos a bañar, es hora de dormir y eso es más sagrado que el baño. Al menos por el día de hoy. Quien me conoce sabe cómo me cuesta romper rutinas, es algo que me estresa bastante así que eso podría ser un factor importante.

Llegamos a la casa, le preparé una leche a cada uno, les lavé los dientes, la cara y las manos y se pusieron la pijama. Decidí también que los acostaría en mi cama aprovechando que su progenitor anda de farra, digo de cena de trabajo y así me evitaría el drama de que se acostara cada uno en su cama así que tampoco hubo pleito ahí. Y con todo y que eran las 8:20 y aún había luz como si fueran las 12 del día cayeron en 10 minutos.

Ahí, mientras estaba haciéndome wey para que se quedaran dormidos, me puse a pensar en que me sentía con ganas de nada, ni siquiera de escribir. Y comencé a preguntarme si en verdad no seré algo así como adicta a que las cosas se descontrolen para estar feliz. Luego me di cuenta de todo lo que aun me faltaba por hacer como poner el café, medio preparar ropa de mañana y parte del desayuno y me entró la desesperación porque no quería hacer nada, pero soy demasiado ñoña y estructurada para dejarlo de hacer.

Ahora que ya escribí todo lo que hice hoy, me doy cuenta de que mi día fue mucho mejor de lo que siento. Creo que me estoy volviendo loca. Tal vez no se necesite una razón para querer huir al monte. No lo sé. Lo que si sé es que escribirles me hace mucho bien. Ya me siento mil veces más tranquila. Es eso o la cerveza…

Gracias por leer

la peor mamá