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#LaPeorMamá. Mis amigas me molestan
Foto de Archivo

Estoy segura de que todos como niños fuimos molestados por otro niño o niña alguna vez. No me refiero a bullying sino a esos momentos en que alguien te decía “que feo pantalón” o “… pues ya no vamos a jugar contigo”.

Pudo haber sido el primo, la amiga, el hermano. Son cosas de niños.

Recuerdo la frustración que sentía al decirle a mi mamá que alguien me había dicho que ya no quería jugar conmigo o que no iba a ser más mi amiga, o que se habían reído de lo que había dicho y que me dijera “no les hagas caso”.

Recuerdo pensar, ¿y cómo le hago para no hacerles caso si ahí están diciéndome?

Con el paso de los años aprendí a ignorar ciertas cosas de algunas personas. Aprendí que no todo lo que me dicen debo tomármelo personal y que dice más de la otra persona que de mí cualquier burla o crítica.

Hace unos días, #miniplausi llegó a decirme:

– Mami es que unas niñas nos están molestando a mi amiga y a mí. Estábamos en la alberca y nos decían que nadábamos feo, que no nos salían las cosas y me sentí muy triste.

A nada estuve de decirle “No les hagas caso” pero a tiempo rectifiqué.

Si algo he aprendido es que los niños, y en general las personas, no aprenden de los consejos sino de sus propias vivencias y decisiones; así que tras pensarlo unos minutos comencé a utilizar las herramientas con las que cuento para ayudarla.

– Entiendo que te sientas triste. A nadie nos gusta que nos molesten y nos digan cosas. ¿Qué hiciste?
– Pues les dije que no me gusta que me digan esas cosas, como me has enseñado. Pero mamá, parece que al decirles eso les dije que me dijeran más.
– ¿Eso te frustró?
– Sí, mucho. No me respetaron.
– ¿Y qué crees que puedas hacer?
– No sé. Me da coraje y tristeza.

Obviamente a mí también de daba coraje y tristeza y tenía todas las ganas del mundo de decirle “mándalas a volar, no les hagas caso, diles algo”. Pero al mismo tiempo tenía la certeza de que el hecho de que ella llegara a su propia conclusión le iba a sumar más a su vida y su aprendizaje.
– ¿Por qué crees que cuando les dices cómo te sientes te molestan más?
– Porque se dan cuenta que sí me enoja que me molesten. Están logrando lo que quieren, que yo sienta feo.
Chamaca tan inteligente.
– Puede ser. Y entonces, ¿cómo crees que puedas actuar?
– ¿Tú crees que si hago como si no me enojara me dejen de molestar?
– ¿Tu qué crees?
– Pues puede ser. Así como cuando hago berrinche y tú no me haces caso.

Ahí sí solté la carcajada porque en efecto, cuando yo ignoro el berrinche, mi hija deja de hacerlo.
– Claro. Estarías ignorando ese comportamiento y eso le dice a la otra persona que no va a lograr lo que busca.
– Entonces, suponiendo que estoy en la alberca y me empiezan a decir que lo estoy haciendo mal, aunque me enoje no les digo nada. ¿Es así?
– Si eso quieres, sí. Así sería.

El hermano que venía escuchando toda la plática y que muy respetuosamente tampoco le dijo cómo actuar en ese momento le dijo:
– Es como los cursos de mamá. Si ignoras el comportamiento inadecuado, deja de repetirse.
Tú haz como si no existieran, como si no hubieran dicho nada, haz como que estás sorda. Y vas a ver que lo dejan de hacer porque se les acaba la diversión.

Aparentemente mis hijos ya están graduados de mis cursos. Debería hacerles un diploma.

Por varios minutos más estuvieron platicando sobre la estrategia que debía seguir #miniplausi si la volvían a molestar. Yo, admirada y orgullosa solo los escuché.

Al final, mi hija llegó sola a la conclusión que yo le iba a plantear mi experiencia por sus propios medios. Cosa que a mí me tomó muchos años.

Seguramente la van a molestar de nuevo. Si no son esas niñas, serán otras u otros. Pero estoy segura de que está más preparada para enfrentarse a estas situaciones gracias a su propia experiencia y no a la mía.

Gracias por leer
#LaPeorMamá