Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

#LaPeorMamá Mi 9 de marzo

#LaPeorMamá Mi 9 de marzo - #LaPeorMamá Lo que puede lograr un niño
Foto de archivo

Así que el 9 de marzo, cuando debía estar encerrada en mi casa, tomé un vuelo a la Ciudad de México e hice muchas cosas que me hubiera gustado no hacer

Cuando escuché la propuesta del paro de mujeres del 9 de marzo, sinceramente no entendí de que se trataba.

Estuve leyendo e investigando. Escuché opiniones, videos, etc. Al final decidí unirme al paro pues para mí hacía sentido.

Tenía ya todo planeado para ese día. Mi hija no iría a la escuela, yo no asistiría a mi sección del radio. Tendría preparada la comida para hacer lo mínimo indispensable y los hombres de la casa continuarían con sus actividades.

En la escuela de mis hijos avisaron que las faltas a las alumnas serían justificadas y a los niños les darían platicas de concientización sobre el tema.

Compré playeras moradas e hice todo mi plan.

Pero como he aprendido a lo largo de mi vida, a veces planeamos todo y nada sale. Y así fue.

El domingo por la tarde nos avisaron que la abuela del señor de la casa estaba muy grave y que probablemente fueran sus últimas horas.

– “Se está despidiendo de todos”, nos dijeron.

Después de pensar, platicar y demás; decidimos viajar a la Ciudad de México todos juntos. Si había que despedirse, nos íbamos a despedir todos.

Compramos boletos para el lunes tempranito y no dormí entre la preocupación de no llegar a verla y no cumplir con el paro. En verdad quería vivir la experiencia y ser parte de un hecho histórico. Quería que mis hijos vivieran el inicio de lo que para mi está marcando este movimiento.

Pero la familia es primero así que tuvimos que ajustar nuestra participación en el paro.

Así que el 9 de marzo, cuando debía estar encerrada en mi casa, tomé un vuelo a la Ciudad de México e hice muchas cosas que me hubiera gustado no hacer, como salir a comer a un restaurante. Pero tuve oportunidad de observar y escuchar muchas cosas.

Me tocó ver una terminal de aeropuerto con un 80 por ciento de hombres y la mayoría de las mujeres que estaban presentes tenían algo color morado.

El vuelo que tomé también tenía predominancia de varones.

Llegando a la CDMX me encontré una ciudad semi vacía. Poco tráfico y unas banquetas con prácticamente puros hombres transitando en ellas.

El taxista que nos llevó nos comentó que había habido muy poco tráfico en el transcurso de la mañana.

– “Pocas mujeres he llevado”, nos dijo. “Y las calles se ven bien vacías”.

En casa de la familia política la plática giraba en torno a la enfermedad y al paro.

-“Yo no iba a salir hoy”, decían unas.

-“Eso no sirve de nada”, decían otras y otros.

-“Yo no entiendo de qué se trata”, se escuchaba por allá.

El chiste es que se habló y se habló bastante del paro.

-“Mami, ¿por qué salimos hoy? Nos teníamos que quedar en la casa. Las mujeres no íbamos a salir hoy”, me dijo #miniplausi.

-“Tuvimos que salir a ver a tu bisbis, está enferma y queríamos verla. Pero aquí nos vamos a quedar en su casa. Es como quedarnos en la nuestra”.

-“Y las demás mujeres, ¿se quedaron en sus casas?”

-“Pues las que así lo pudieron o quisieron hacer, sí”.

-“Que bueno. Hoy las mujeres no se mueven”, así de convencida la chamaca.

En lo personal, me quedé corta con lo que deseaba hacer o no hacer. Pero en lo posible no salí, no utilicé el teléfono ni los mensajes más que para lo estrictamente necesario; no utilicé redes sociales, lo cual me costó mucho trabajo pero orgullosamente lo logré.

Nunca había hecho tan poco tiempo en el traslado de casa de la abuela del marido a casa de mis papás. Normalmente son unos 40 minutos en un buen día. El lunes 9 hice media hora, y eso que iba manejando mi mamá. Sí ‘ma’, manejas bien lento.

Mi texto de hoy pretendía ser un análisis de todo lo vivido por mí y mi familia durante el paro del 9 de marzo, sin embargo resultó ser un día mucho más fuera de lo común de lo que hubiera esperado.

Si se lo están preguntando, la abuela de mi marido está bien, dentro de lo que cabe y mejorando todos los días. Solo fue el susto, sigue con nosotros.

He visto que este movimiento tuvo repercusiones económicas, he escuchado y leído muchas opiniones diferentes. Me parece que hoy estamos marcando el inicio de un cambio y me siento feliz de que mi familia y yo estamos siendo testigos y parte del mismo.

¿Qué mas pasará? No lo sé. ¿Cuándo pasará? Tampoco lo sé. Pero me siento completamente preparada para presenciarlo.

#LaPeorMamá 

Por Claudia García Reyes

Twitter: @la_peor_mama

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