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#LaPeorMamá. Así nos volvemos las mamás
Foto de Archivo

El otro día platicaba con una amiguita que ya es abuela y me contaba:

“Yo eduqué igual a mis hijas y siempre supe que eran diferentes, pero ahora que son mamás me doy cuenta de qué tan diferentes son. Mis nietas son más o menos de las mismas edades pero veo que las de una de mis hijas son muy abiertas, platicadoras y muy independientes; todo pueden hacer solas. Mientras que las hijas de mi otra hija son bien inútiles, todo les tiene que hacer la mamá, de verdad que ni comer solas pueden y ya no son bebés”.

Estuvimos platicando un rato sobre el asunto. Sobre cómo la forma de ser de la mamá influye directamente en la forma de ser de los hijos. Y creo sinceramente que ninguna de las formas es mejor ni peor siempre que como mamás estemos convencidas y conscientes de lo que nuestro maternaje influye en nuestros hijos.

Le pregunté a mi amiga:

-La mamá de las niñas que dices que son muy independientes ¿cómo es como mamá?

-Uy, bien tranquila. Las deja ser pero no por eso hacen lo que quieran. Las tiene en un Montessori y ahí han aprendido mucho también. En cambio mi otra hija las protege demasiado. Ya ni yo era así.

-Bueno, habría que preguntarles a ellas ¿no?

-Tienes razón.

– Y reímos juntas.

Yo nunca me puse a pensar como sería como mamá. ¿Tú sí? Creo que las mamás nos volvemos como nuestros hijos lo van requiriendo o de plano como vamos pudiendo con lo que tenemos.

La verdad es que sabía que quería tener hijos. O quizá no que quería pero que los tendría. Sí, sí, la sociedad, las costumbres, o lo que sea, pero sabía que los tendría. Lo que de verdad no sabía es cómo sería yo al tenerlos. Pero confieso que sí pensé varias veces cómo ni iba a ser.

No sería gritona (sí soy a veces). No permitiría berrinches, sucedieron mucho más de lo que me hubiera gustado y aún aparecen de vez en cuando. No sería sobre protectora, ese sí lo he cumplido, y una lista grande de etcéteras.

Cada quien tenemos una personalidad que se va formando con los años. Yo pasé por muchas etapas y seguro sigo pasando por ellas. Quien me conoce sabe que soy escandalosa, sociable, positiva, que me río fuerte y de muchas cosas pero no siempre fui así. Tuve una época en la que fui muy tímida y en la que me costaba mucho hacer amigos.

Pero ese no es el punto del texto, el punto es que he ido evolucionando y en el momento en que nacieron mis hijos, con ellos nació una mamá (o sea yo mera) y esta mamá no tenía idea de lo que hacía, como probablemente tampoco tú cuando tuviste a tu primer hijo o al segundo o al quinto. Es más, a veces sigo sin saber qué carambas estoy haciendo.

Esta mamá que nació, como las demás, se ha ido formando. Mucho por lo vivido, mucho por lo aprendido de otras mamás, mucho más por los cursos, pero sobre todo por mis maestros, esos dos chamacos que todos los días me dan la dirección que debo seguir, observarlos y escucharlos es mi mejor escuela.

Hoy, soy la mamá a la que se le olvidó ponerles bloqueador cuando se fueron a la alberca con su papá y que en lugar de regresarse a ponérselos siguió su camino y pensó: Ojalá que no se ardan. Ahorita que baje se los pongo, si me acuerdo.

Soy la mamá que los manda al kids club para poder leer en la playa sin interrupción, la que los manda al buffet a servirse solos porque ya alcanzan a ver qué hay, la que si no apuntan la tarea no la pide en el chat, la que los deja andar solos por todo el hotel o el club cuando saben en dónde voy a estar. Soy esa que los deja decidir si quieren o no hacer la tarea y siempre la terminan haciendo por convicción.

Pero también soy la que constantemente se pregunta si lo está haciendo bien porque me juzgo y me cuestiono ante muchas situaciones.

En fin, soy una mamá que ha crecido con sus hijos y aunque ya estamos grandes, nos falta mucho por crecer pero juntos.

Así las cosas

#LaPeorMamá