El multimillonario que compra ropa de segunda mano

El multimillonario que compra ropa de segunda mano

Ingvar Kamprad llegó a ser el cuarto hombre más rico del mundo de Forbes en 2006

Ingvar Kamprad es el fundador de la mayor empresa productora de muebles del mundo (IKEA), y su fortuna, hoy en día, asciende a unos 65 mil millones de euros.

Kamprad es de los europeos más ricos del mundo.

Aunque hoy en día ha desaparecido de la lista, Kamprad llegó a ser el cuarto hombre más rico del mundo de Forbes en 2006. Sus hijos solo figuran en el lugar mil 694. Y no es que su fortuna se haya acabado, sino que es tal el entramado de su empresa, que resulta complicado separar qué parte le pertenece a él, a sus hijos, o a la fundación (Interogo) que estableció a finales de los ochenta en Liechtenstein.

Kamprad está a punto de cumplir 90 años de edad el próximo 30 de marzo. Nació en Småland, una provincia sueca, al sur agrícola del país, en una época de penurias, escasez y trabajo duro. Todos aseguran que su infancia en la Suecia rural y pobre forjó el carácter, mismo que es parte del espíritu de la compañía que creó apenas tenía 17 años.

 

Ingvar Kamprad
Ingvar Kamprad (Izq) de niño.

 

Cuenta en su biografía Kamprad que a los seis años que su espíritu emprendedor y las carencias de su infancia orillaron que a esa edad vendiera cerillos a sus vecinos (que supo vender con grandes utilidades) y que le permitió cuatro años después a vender decoraciones de navidad, postales y lápices que eran encargados por catálogo.

Cuando cumplió 17,su padre le regaló una pequeña suma de dinero por sus buenos resultados en la escuela, y con ella, amplió su negocio de venta, incorporando en sus ventas los muebles que los granjeros de la zona fabricaban a mano para conseguir ingresos adicionales. Ahí inició el negocio hasta convertirlo en el gran imperio del mueble y la decoración, cuyas tiendas están en los cinco continentes.

Un millonario “agarrado

Sin embargo, durante su vida, el rasgo con el que más se suele describir al multimillonario es su tacañería.

Ingvar Kamprad viaja en clase económica, nunca se hospeda en hoteles de lujo, e incluso tuvo que dejar de utilizar su viejo Volvo 240 porque el estado del vehículo hacía peligrar su seguridad, y además, alguna vez confesó, va a la peluquería cuando viaja a países “del Tercer Mundo”.

 

Kamprad
Foto de The Guardian.

 

“Normalmente me corto el pelo cuando voy a un país menos desarrollado. La última vez lo hice en Vietnam”, contó alguna vez al medio “Sydsvenskan” cuando se quejaba de que un corte de pelo en Holanda costaba 22 euros.

Además, en un programa de la televisión sueca emitido a principios de marzo, Kamprad confesó que toda su ropa era de segunda mano.

“No creo que haya nada de mi ropa que no haya sido comprado en una tienda de segunda mano. Eso significa que doy un buen ejemplo”, dijo al canal TV4. “Está en la naturaleza de los de Småland ser agarrados“, aseguró.

Así, el empresario reivindicó su austeridad a su juicio, ya que el ser “tacaño” fue uno de los factores que le ayudaron a convertir a Ikea en una gigante global de ventas.

 

El dueño de Ikea suele ser un hombre de vestimenta sencilla. Foto de Ikea.
El dueño de Ikea suele ser un hombre de vestimenta sencilla. Foto de Ikea.

Pasado de claroscuros

La vida del empresario tiene episodios que él mismo ha querido borrar por completo. De adolescente simpatizaba con el partido nazi, algo que achacó a la admiración que su abuela alemana sentía por Hitler.  No obstante, ya siendo una persona conocida, calificó aquel periodo como “el mayor error de mi vida” e, incluso, escribió una carta a sus empleados pidiendo perdón.

Su fama no solo la llevó en su país, sino que, en 1973, cuando trasladó la sede de la firma a Copenhague, fue conocido que lo hizo para esquivar los elevados impuestos del Gobierno sueco.

Además,  también fijó su residencia en Epalinges, Suiza, desde 1976 hasta 2014, un lugar que le permitía pagar menos impuestos aún.

La muerte de su segunda esposa en 2011 y su avanzada edad le han hecho regresar a Älmhult en su región natal.

La sede de Ikea hoy está en Holanda y, poco a poco, se ha ido retirando de sus negocios que ya gestionan sus tres hijos: Peter, Jonas y Mathias.

 

Ingvar Kamprad había declarado de adolescente simpatizar con los Nazis. Luego se arrepintió.
Ingvar Kamprad había declarado de adolescente simpatizar con los Nazis. Luego se arrepintió.

Pleito por 22 euros

Dicha austeridad de Kamprad ha generado más de un titular en los últimos años.

Hace ocho años, el diario local “Sydsvenskan” publicó un caso que le dio la vuelta a todo el país escandinavo, teniendo al empresario como protagonista, en el hecho que “más fama” le dio.

Una protesta en un negocio de peluquería, el motivo. Una factura de 22 euros en Holanda en dicho establecimiento le hizo estallar en enojo y llegó a romper su ticket.  Ahí declaró: “Normalmente intento ir al peleuquero cuando me encuentro en algún país en vías de desarrollo. La última vez me encontrada en Vietnam”, precisó en aquella ocasión.

 

Con información de ABC.es

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