Márochka
Marochka. Foto: la vanguardia.

-Si entras en una jaula con los leones obtendrás un trabajo en mi circo- Matrena se persignó y entró a la jaula.

La demanda llego a los tribunales; 800 mil dólares como compensación por el asesinato de su padre. El documento condenaba al príncipe Yusúpov y al Gran Duque Demetrio Romanov, como asesinos del crimen.

Marochka. Foto: WikiCommons.
Marochka. Foto: WikiCommons.

Tras ser publicado “El último esplendor”, autobiografía de Félix Yusúpov en la cual reconoce su participación en el asesinato, ella decide proceder legalmente, aunque la acusación no llego a buen puerto, fue desestimada pues la corte francesa determinó que no tenía jurisdicción sobre un asesinato político, que había tenido lugar en Rusia.

De rostro ancho, mentón cuadrado y labios colorados Matryona Grigórievna se encargó durante su vida, que el mundo supiera quién había sido su padre escribiendo tres libros sobre él y colaborando en otro de cocina con su platillo favorito.

Durante algún tiempo mientras su padre vivía, recibía invitaciones por parte de princesas y condesas. Se presentaba con su cuerpo fuerte, enfundado en un vestido de casimir que parecía estar a punto de reventar, oliendo a sudor. Las visitaba en sus casas, las invitaba a su departamento y la besaban mientras la llamaban con cariño Márochka.

Marochka. Foto: altrus.me
Marochka. Foto: altrus.me

Nació en un pequeño pueblo siberiano. Llegó muy joven con su hermana Varvara a San Petersburgo en 1913, a estudiar en la escuela privada Steblin-Kámensky, ahí donde a fuerza de rigidez se convertirían en “pequeñas damas” para la corte.

Si pudiera sentarme en un pequeño café en la autopista cerca de Hollywood ahí donde pasó los últimos años de su vida. Si pudiera viajar en el tiempo un poco antes de que muriera a los 80 años de edad, me encontraría con una mujer que dibujaría cansada. Quizá con demasiado a cuestas y cubierta de un halo extraño, de esos que cubren a las personas que tienen percepciones distintas, profundas que rayan en lo exótico.

De pelo corto y ojos insondables, la siento en la pequeña mesa y la saludo mientras se va volviendo materia. Le sigue un agradecimiento por aceptar mi invitación, la excusa para traerla hasta aquí y un sinfín de preguntas que quiero hacerle. Para poder visualizarla me apoyo en la escritora Vera Zhukovska, en las fotos que hay de ella y de su padre y desde ahí voy armando al personaje.

Marochka. Foto: Getty images
Marochka. Foto: Getty images

Así comienzo preguntando un poco sobre la historia de su padre, mientras ella pide un café y yo una copa de vino de la zona.

“Mi padre era semianalfabeto; a duras penas podía escribir. No recibió una educación formal, pero sabía algo de teología y leyó a los padres de la Iglesia. Pasó un tiempo en 1897, en el monasterio de Verjoturie, al que peregrinó. Se decía que cuando el monje Iliodor quiso prepararlo para el sacerdocio, no encontró en el madera para la formación, aludiendo a que no aprendía nada.
Sus pensamientos eran como pájaros del cielo, iban de un lado a otro sin que pudiera concentrarse.

La zarina Alejandra estaba convencida de que la vida de su hijo dependía de mi padre, en 1907 una hemorragia del zarevich se detuvo mientras él rezaba a su lado. La hemofilia parecía ceder ante los tratamientos y tal vez ayudó el hecho que le quitara el ácido ascórbico que diluía su sangre enferma. Este hecho lo convirtió en un personaje muy poderoso en la corte, al grado de que él tenía injerencia en las decisiones más importantes del territorio, preguntando incluso sobre nombramientos y esto no gustó a muchos.

El 29 de junio de 1914, en Pokrovskoie, se le acercó una mujer con el rostro cubierto con velo. Mi padre siempre traía monedas para darle a quien lo necesitaba, pero esta no era una mendiga, le hundió un cuchillo junto al ombligo. Herido de gravedad, corrió hacia la iglesia, una multitud detuvo a la mujer. Era el monje Iliodor quien le había pedido a esta mujer sin nariz llamada Jonia Guseva que lo hiciera. Había que liberar a Rusia del monje libertino y falso profeta. El obispo Hermógenes y nuevamente Iliodor trataron de rebanarle su sexo, prohibirle ver tanto a mujeres como a la familia del zar. Pero su resistencia era feroz así que acabaron golpeándolo varias veces con un crucifijo en la cabeza”.

Sus ojos son un pozo hondo de azul celeste, una ventana a la vida de este ser tan emblemático del que tanto se ha escrito, un mito lleno de leyendas que lo colocan como un oportunista, un santo, un adivinador, el hombre de mirada penetrante, poseedor de un carisma profundo. Alto, de hábil y elocuente poder oratorio. Un hombre de personalidad abrumadora, de aspecto tosco, grosero y violento a veces que amaba y odiaba efusivamente.

Marochka. Tour-sanpeterburgo.com
Marochka. Tour-sanpeterburgo.com

“ Al morir mi padre asesinado de la manera más violenta, primero envenenado, después acribillado a balazos, los rumores corrieron diciendo que aun después de todo eso terminó muriendo al final ahogado en el río. Me casé con Borís Soloviov. Se había autoproclamado como el heredero y sucesor del “starez” (maestro o gurú a la rusa), asistía a las reuniones donde comunicarse con los muertos a través de oraciones y sesiones espiritistas era fuente de un buen ingreso. Con sus habilidades de hipnosis llevaba la sesión. El mensaje de mi padre para mi era “ama a Borís”. Así que nos casamos, a mi no me gustaba y yo menos a él, le parecían atractivas mujeres con mejor cuerpo que el mío. Pero yo era una presea que llevaba el apellido Rasputín que para ese momento todavía tenía un tinte de admiración. Más tarde mi apellido causa recelo, miedo y me tocó ver como algún conocido se cambia de lado de la acera, con tal de no saludarme.

Mi amado marido tomó las joyas del Zar y la Zarina para financiar su huida, pero se quedó con los fondos. Cuando los bolcheviques tomaron el poder, delató a los oficiales que habían planeado la escapada de los Románov. Muy rápido perdió todo el dinero durante la guerra civil. Pero encontró un nuevo negocio, empezó a estafar a muchas familias de la aristocracia, pidiéndoles dinero para ayudar algún Romanov inexistente para que pudiera escapar a China y porqué no presentar a más de un par de Anastasias herederas del trono.

Muy rápido dio un vuelco la historia y los pelotones de fusilamiento se convirtieron en el destino para aquellos que tuvieron algún vestigio con el zarismo, así que había que salir de ahí si queríamos conservar la cabeza.

Llegamos a París y encontró un trabajo en una fábrica automotriz muriendo de tuberculosis en 1926, dejándome dos bocas que alimentar.

Seis años después publiqué la primera de tres memorias sobre mi padre. De ahí comenzó un andar largo, primero como cabaretera en un bar en Budapest. Después con un empleo de un circo como domadora de leones que me llevó a conocer muchos lugares en Europa y en Estados Unidos. “La hija del famoso monje loco cuyas hazañas en Rusia asombraron al mundo”, ” Maria Rasputina: quien podía detener el ataque de cualquier bestia con su mirada”. Decían los titulares de algunos periódicos.

Durante un espectáculo en Indiana (EEUU) un oso me hizo añicos, al recuperarme, renuncié y me quedé.

Encontré trabajo como remachadora en un astillero del ejército y me casé de nuevo, esta vez creo que escogí mejor. Me convertí en ciudadana americana en 1945. Los siguientes diez años trabajé en plantas de defensa hasta que me retiré debido a mi edad.
Seguí trabajando en hospitales, dando clases de Ruso y haciéndola de niñera.”

Tenía un ciento de preguntas atragantadas en la garganta y tuve que preguntar. “¿Reconociste a Anna Anderson como la duquesa Anastasia?”

“Si” contesto mientras jugaba con un collar de perlas largo.

Es importante saber que para el mundo en esa época la familia imperial sólo había desaparecido de la faz de la tierra. Sólo habían encontrado un sótano destruido a balazos. Los huesos de la familia imperial asesinada en 1918 fueron enterrados en un bosque de abedules, en una zona pantanosa a unos 16 kilómetros al norte de Ekaterimburgo; hoy varias cruces ortodoxas señalan el lugar donde estaba la fosa común hallada en 1979 con nueve personas: cinco Romanov y sus cuatro sirvientes. Pero Maruschka había muerto hacía dos años, así que no pudo saberlo.

Los restos de la familia real fueron exhumados en 1991, sometidos a un examen de ADN mitocondrial y comparados con el de sus parientes conocidos .En 2007 se hallaron restos carbonizados enterrados cerca de la primera fosa, y el ADN mostró que correspondían a María y Alexei con esto quedaba demostrado que no hubo supervivientes.

Tuve que decírselo, trate de que no fuera una aseveración sino más bien use un tono que rayaba en la pregunta. Pero pareció no importarle demasiado, se acomodo en la silla, dio un sorbo a su café y me dijo: “¿que pasaria con el dinero de los romanov si apareciera uno de ellos y reclamara en los bancos su fortuna? quizá es mejor hacer creer al mundo que sí, que fueron asesinados todos.”

Todavía le di más información, realmente no se que buscaba. Entonces le conté sobre los exámenes hechos al ADN de Ann que resultó ser una campesina Polaca.
Solo hizo una mueca negando con la cabeza y dijo “pues si, la historia se escribe de muchas maneras y una de ellas está cubierta por el hechizo de los vencedores, por la alquimia del dinero y tantas veces por la pluma de los hombres pues casi toda ha sido escrita por ellos, las mujeres tendríamos mucho que contar.” Hizo un mutis mirando a lo lejos.

Me quedaba poco tiempo, no había sacado mi libreta para anotar los detalles, tuve que confiar en mi memoria para no perder lo importante, lo que podía ser fundamental para nuestro encuentro.

“segun lei, tu padre se unió a una secta cristiana que estaba condenada por la iglesia Ortodoxa y que llevaba el nombre de “Jlyst” que significa flagelantes”

“Así es, creían que para llegar a la fe verdadera hacía falta vivir el dolor. Él era un acérrimo integrante, asistía a las reuniones o fiestas que terminaban en vastas orgías. Quizá esto explicaría una vida sexual que ennegreció su reputación de hombre santo. Después vivió como ermitaño hasta que conoció al Hermano Macario, un iluminado que tuvo una fuerte influencia sobre mi padre, pues lo llevó a renunciar a beber y comer carne. Cuando regresó a casa, delgado hasta los huesos, se había tornado en un ferviente converso”.

En su época había rumores de que era una persona licenciosa y de que se le había visto numerosas veces borracho y en compañía de prostitutas, y también de caballeros. Eran polémicas sus relaciones con sus discípulos, sus visitas de alcoba, en su mayoría mujeres de la alta sociedad rusa, se habló de que era impotente e incluso hay en un museo en Rusia que ostenta tener el pene de mi padre. Hay una pulsión extraña en el ser humano a buscar villanos, a ensalzar a los héroes y volverlos mitos, a desacreditar con fuerza o a volverlos santos.

Mi padre fue un hombre que marcó la historia, dejó huella en ella y a mi me dejó en los genes muchas de sus habilidades. ¿Sabes que decían que yo también tenía poderes psíquicos?”

Tomó mi mano y siguió las líneas curvas de mi palma, llevó su mirada profunda a encontrarse con mis ojos, y yo no pude evitar sentir una corriente eléctrica que cruzaba mi columna haciendo que mi piel se erizara. Desde luego que pudo darse cuenta.
“No creas todo lo que dicen, desmadeja tú el ovillo, cuestiona, pregunta y quizá entonces podrás darte cuenta que nada de esto real, que así como hoy me haz traido producto de tu imaginacion, asi se tiñen los libros de palabras y de frases que a base de repetirlas una y otra vez se vuelven verdades. Las historias son territorios prístinos, mágicos, donde en un acto de inspiración, escuchamos los ecos suaves de fragmentos de memorias entintadas por la historia propia, por la mirada anhelante llena de rencores, de amores imposibles, de odios generacionales.

Las letras por sí solas son signos muertos sobre la hoja de un papel, fantasmales líneas que van cobrando vida en la palabra oral anudadas de forma misteriosa para darle vida a un relato.

Así que teje tu historia, usa los datos pero dales siempre un halo de incredulidad, quizá con el tiempo se vaya lavando el odio hacia mi padre y yo pueda descansar en paz”.

Sus ojos se humedecieron, un tenso silencio se abrió entre nosotras, era momento de despedirse, pero no me dejo, simplemente se levantó y se fue caminando junto a la carretera.

Por DZ

Claudia Gómez

Twitter: @claudia56044195      

Fuentes

Rasputín, el místico que llevó a Rusia al abismo, de National Geographic
https://www.tour-sanpetersburgo.com/maria-rasputina.html
YOUSOUPOFF, Félix; Lost Splendor: The Amazing Memoirs of the Man who killen Rasputin; Turtle Point Press, 2014.
https://es.wikipedia.org/wiki/Maria_Rasputina
Rasputin the man behind the mith a personal memoir by Maria Rasputin and Pate Barham
Cómo demonios mataron a Rasputín (y la verdad sobre su legendario pene), de Gizmodo.
https://www.lavanguardia.com/internacional/20161230/412970023404/misterios-vida-muerte-rasputin.html
https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/4003/Grigori%20Yefimovich%20Rasputin
https://www.estilodemujer.com/mujeres2/ll-maria-rasputina-wiki-biografia-edad-pelicula-y-libro.html