#LaPeorMamá COVID en la familia parte 1
Foto de Archivo

Supongo que se imaginan de que va este post. Habemus  COVID.

Mi intención con este texto solo es de desahogo, no pretendo dar consejos, ni mucho menos recetas, solo platicar de mi experiencia.

¿Cuántas partes serán? No sé, depende que tantas vivencias tengamos.

Todo empezó con mi hijo.

Domingo 2 pm

  • Mamá. Me duele el cuello. – Me comentó.
  • Seguro dormiste chueco. Ahorita te hago un masajito.

5 pm

  • Mamá. Me duelen mucho las piernas. Siento como si hubiera estado corriendo muchas horas.
  • Bueno, acabamos de regresar de vacaciones y nadaste mucho e hiciste mucho ejercicio. Además antier nos desvelamos. Estas muy cansado. Seguro es eso.

10 pm

  • Me duele mucho la cabeza.

En cuanto lo toqué me di cuenta que tenía fiebre. 38.5 y como mala madre apliqué el motrinazo y el baño, porque seguía pensando que era cansancio. Y para quien no le haya pasado, a mi hijo sí le da temperatura del cansancio, cuando hace demasiado ejercicio y juega sin parar y está en el sol.

Total, lo dormí conmigo para estar pendiente de su temperatura. Estuve toda la noche despertando y tocándolo para asegurarme que no subiera su temperatura.

Lunes 7:30 am

Mi hijo: 38.9 de temperatura

Mi hija: 38.3 de temperatura

Mi marido: 37.8 de temperatura

En ese momento me di cuenta de que algo no estaba bien. Y algo me dijo que era el bicharrajo.

La semana anterior a esto, estuvimos de vacaciones en Playa del Carmen. Estuvimos en el hotel todo el tiempo y utilizábamos cubrebocas en los espacios cerrados pero si me llamó la atención que nadie, prácticamente ningún huésped utilizaba cubrebocas; ni al aire libre ni en espacios cerrados. Y tristemente nadie se los exigía. Por supuesto todos los empleados del hotel los utilizaban.

Teniendo en cuenta esto y dos viajes en avión preferimos hacernos una prueba.

Fueron horas de mucha incertidumbre y estrés porque veía a mis niños sintiéndose mal. Con fiebre, con dolor y además pensando en todo lo que significaría un resultado positivo.

El señor de la casa y yo, ya nos habíamos hecho pruebas y sabíamos lo que se siente el exudado nasal pero mis pobres hijos no. Y por supuesto que cuando se los realizaron poco faltó para que le mentaran la madre al técnico, como casi lo hice yo la primera vez.

Pasaron unos minutos y únicamente apareció una rayita en cada una de las pruebas.

  • Son negativas. – Dijo el técnico.

Felices todos. Seguramente era una gripa o alguna otra cosa pero nada más. Había esperanza de Navidad y Año Nuevo.

Unos 30 minutos después, nos sentamos a la mesa y el señor de la casa me dice:

  • ¿Ya viste la prueba de #minispeedy?

Cuando me la mostró, se me cayeron los chones. Ya había otra rayita, muy tenue pero lo suficiente para hacer dudar a cualquiera. Si alguna vez se han realizado una prueba de embarazo, sabrán que no importa que tan tenue sea la segunda rayita, el resultado es positivo.

Revisamos las otras 3 pruebas y nada. Cuando le envié la foto al técnico me respondió.

  • Ese es un resultado positivo.

Decirle a mi hijo que su resultado era positivo fue terrible. Se enojó, se puso triste, lloró.

Comenzaron a pasarme 10 mil cosas por la cabeza:

No habrá Navidad.

No habrá Año Nuevo.

No podemos ir a Cuautla.

No puedo ir al Costco por lo que me falta para hacer el bacalao.

No podremos ir al cine como les prometí.

No sé si podrán regresar a la escuela el día que regresan y todos sus libros están ahí.

El fin de semana vimos a más gente.

Una vez que mi cabeza dejó de dar vueltas, logré llamar a la pediatra quien como ustedes se imaginarán me comentó que lo más seguro era que todos iríamos cayendo poco a poco. Así que nos mandó medicamento a todos y por supuesto aislamiento durante, por lo menos 15 días.

Por supuesto que dimos aviso a las personas que habíamos visto el fin de semana, que fueron varias porque: reuniones de fin de año. Y cual va siendo nuestra sorpresa cuando un miembro de 2 familias de las 3 que vimos el viernes resultó positivo.

Miren yo no sé, a mí me habían dicho que la incubación del virus tarda de 5 a 10 días y en mis matemáticas no daba que hubiera sido tan rápido el contagio pero pues también sería demasiada coincidencia que 3 familias se contagiaran por separado y se reunieran. ¿O no?

Afortunadamente mis papás que cuidaron a mis hijos el sábado por la noche, no han presentado síntomas y sus pruebas fueron negativas aunque siguen guardados en espera de hacerse otra prueba por cualquier cosa.

Total, un contagiadero. No hay más. Corrimos el riesgo y nos tocó la de malas. Y aquí estamos asumiendo las consecuencias.

Para el lunes por la noche ya mi hijo, mi hija y mi marido tenían temperatura alta y dolor de cuerpo y cabeza y yo me convertí en la enfermera porque por el momento no presento ningún malestar.

Y fue así como nuestros planes de fin de año dieron un giro de 180°.

Gracias por leer. Seguiré reportando.

#LaPeorMamá