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Combinar medidas de control limitaría brotes de COVID-19 en universidad
Foto de Sincerely Media para Unsplash

La transmisión del SARS-CoV-2 podría limitarse en la universidad cumpliendo básicamente tres medidas: distancia social, reducción de clases presenciales y autoaislamiento. Cumplirlas ayudaría a prevenir brotes a gran escala, según un estudio publicado este martes en la revista Nature Communications.

La investigación recuerda que, en septiembre de 2020, antes de que comenzara el actual despliegue de vacunas contra el coronavirus, el Reino Unido relajó las restricciones y muchas universidades volvieron a abrir, lo que aumentó los riesgos de transmisión de la enfermedad.

Las universidades son escenarios de alto riesgo potencial de transmisión de COVID-19 porque los estudiantes suelen tener un gran número de contactos sociales, viven en alojamientos de alta densidad y asisten a sesiones de enseñanza en grupo que implican un contacto prolongado.

Y, como se ha visto, aunque los jóvenes tienen menos probabilidades de sufrir formas graves de la enfermedad, los asintomáticos pueden poner en riesgo a los grupos vulnerables y propagar el COVID-19 a la comunidad en general.

Los autores de la investigación, liderada por la Universidad de Bristol (Reino Unido), hicieron un estudio de modelización matemática para averiguar cómo diferentes intervenciones de control, como la reducción de la enseñanza presencial o la realización de pruebas de forma individual o combinada, podrían haber repercutido en las tasas de infección de los universitarios en septiembre de 2020.

Para ello utilizaron los datos de una encuesta -hecha antes de la pandemia– que mide el número de contactos que tiene una persona y calcularon una posible tasa de transmisión de COVID-19 entre los estudiantes.

Después, combinaron estos datos con los del alojamiento y la facultad, anónimos, de los alumnos de la Universidad de Bristol para simular cómo podría propagarse la infección entre la población estudiantil.

Los autores descubrieron que los estudiantes de primer año corrían un riesgo de transmisión especialmente alto porque suelen vivir en grandes residencias comunitarias.

El estudio afirma que limitar la transmisión en las residencias comunales será importante para controlar las infecciones en el entorno universitario más amplio.

También descubrieron que la reducción de la enseñanza presencial era la intervención individual más eficaz para mitigar la transmisión.

La investigación sugiere que combinar el distanciamiento social, con la enseñanza online y el autoaislamiento, junto con el cribado masivo a los estudiantes, podrían ser medidas eficaces para controlar la transmisión.

Por último, baraja que la modelización realizada en el estudio podría ser una herramienta útil para orientar la intervención en caso de un brote en un entorno universitario.

Con información de EFE