Minuto a Minuto

Nacional Que no habría sorpresas
          El hecho real es que el gobierno de Trump rompió aquel acuerdo de no sorpresas, y el martes sorprendió al gobierno de Claudia Sheinbaum con esta acusación e inicio de procesos públicos que vamos a ver en que vaya a desembocar.
Nacional México y OEA abordan cooperación e integración hemisférica
Ambas partes dialogaron sobre los principales desafíos que enfrenta el multilateralismo en la región
Nacional Aerolíneas abren 20 nuevas rutas previo al mundial para fortalecer conectividad en México
Volaris, Aeroméxico y Viva Aerobus forman parte de las aerolíneas que habilitaron nuevas rutas para mejorar la conectividad en México, de cara al mundial
Economía y Finanzas Economía formaliza la salida de Santiago Nieto del IMPI
Por medio de un comunicado, la dependencia informó de una serie de nombramientos en su estructura debido a la renuncia de funcionaris que participarán en proceso políticos
Nacional México sale de la lista de vigilancia en materia de propiedad intelectual de EE.UU.
La salida de México de la lista de vigilancia en propiedad intelectual representa una señal positiva rumbo a la revisión del T-MEC
Cinco poemas de Sor Juana Inés de la Cruz

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, mejor conocida como sor Juana Inés de la Cruz, murió un día como hoy, 17 de abril, pero de 1695, a causa de tifoidea.

La religiosa y escritora novohispana fue una de las exponentes del Siglo de Oro de la literatura en español.

Para recordarla en su aniversario luctuoso, a continuación te presuntamos cinco de sus poemas más reconocidos:

En que da moral censura a una rosa

Rosa divina que en gentil cultura
eres, con tu fragante sutileza,
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura.

Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura.

¡Cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida

de tu caduco ser das mustias señas,
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas!

Quéjase de la suerte

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

Procura desmentir los elogios

Este que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

éste en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido:

es un vano artificio del cuidado;
es una flor al viento delicada;
es un resguardo inútil para el hado;

es una necia diligencia errada;
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

En que satisfaga un recelo

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

A la esperanza

Verde embeleso de la vida humana,
loca Esperanza, frenesí dorado,
sueño de los despiertos intrincado,
como de sueños, de tesoros vana;

alma del mundo, senectud lozana,
decrépito verdor imaginado;
el hoy de los dichosos esperado
y de los desdichados el mañana:

sigan tu sombra en busca de tu día
los que, con verdes vidrios por antojos,
todo lo ven pintado a su deseo;

que yo, más cuerda en la fortuna mía,
tengo en entrambas manos ambos ojos
y solamente lo que toco veo.