Minuto a Minuto

Deportes Gilberto Mora será el jugador más joven del Mundial 2026
Tras darse a conocer las listas definitivas de FIFA para el Mundial 2026, se apuntó que Gilberto Mora es el jugador más joven del certamen
Ciencia y Tecnología Blue Origin prevé lanzar este año el cohete New Glenn pese a la explosión en Florida
Blue Origin destacó que pese a la explosión, varios de los componentes más importantes de la plataforma de lanzamiento permanecen sin daños significativos
Internacional Fijan nueva fecha para la Cena de Corresponsales interrumpida por el atentado contra Trump
Trump confirmó que acudirá a la Cena de Corresponsales porque no se puede "permitir que unos lunáticos alteren" el modo de vida estadounidense
Nacional Bloqueos de la CNTE impiden reunión de Sheinbaum con vicepresidente primero del Gobierno español
El vicepresidente primero del Gobierno español, Carlos Cuerpo, no pudo asistir a Palacio Nacional por los bloqueos de la CNTE
Nacional Video: Secuestran a periodista en Veracruz; la sacaron por la fuerza de su casa
La Fiscalía de Veracruz abrió una carpeta de investigación e inició la búsqueda de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez
Cinco poemas de Sor Juana Inés de la Cruz

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, mejor conocida como sor Juana Inés de la Cruz, murió un día como hoy, 17 de abril, pero de 1695, a causa de tifoidea.

La religiosa y escritora novohispana fue una de las exponentes del Siglo de Oro de la literatura en español.

Para recordarla en su aniversario luctuoso, a continuación te presuntamos cinco de sus poemas más reconocidos:

En que da moral censura a una rosa

Rosa divina que en gentil cultura
eres, con tu fragante sutileza,
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura.

Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura.

¡Cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida

de tu caduco ser das mustias señas,
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas!

Quéjase de la suerte

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

Procura desmentir los elogios

Este que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

éste en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido:

es un vano artificio del cuidado;
es una flor al viento delicada;
es un resguardo inútil para el hado;

es una necia diligencia errada;
es un afán caduco, y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

En que satisfaga un recelo

Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y en tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía,
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

A la esperanza

Verde embeleso de la vida humana,
loca Esperanza, frenesí dorado,
sueño de los despiertos intrincado,
como de sueños, de tesoros vana;

alma del mundo, senectud lozana,
decrépito verdor imaginado;
el hoy de los dichosos esperado
y de los desdichados el mañana:

sigan tu sombra en busca de tu día
los que, con verdes vidrios por antojos,
todo lo ven pintado a su deseo;

que yo, más cuerda en la fortuna mía,
tengo en entrambas manos ambos ojos
y solamente lo que toco veo.