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Será un miércoles 14 de enero lleno de manifestaciones y concentraciones en la CDMX
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Aceptarlo, confirmaría la vida eterna de Morena y su muerte súbita además de dejar a México como un país de partido y régimen único
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El financiamiento fue formalizado por un comunicado del Departamento de Trabajo de EE.UU., en el marco del T-MEC
Nacional ¿Por qué suspenderán suministro de agua en la Terminal 1 del AICM?
La Terminal 1 del AICM permanecerá sin suministro de agua potable desde las 22:00 horas de este martes y hasta la tarde del miércoles 14 de enero
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La circulación sobre la autopista México-Querétaro fue cerrada a la altura del kilómetro 80, en el municipio de Jilotepec
Las mejores frases de El Chavo del Ocho
Roberto Gómez Bolaños como El Chavo del 8. Foto de Archivo

El Chavo del Ocho fue uno de los personajes que todo el mundo recuerda de Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”, no solo en México, sino también en toda América Latina y en los demás países en los que se tradujo este gran programa de televisión, y que alcanzaba audiencias de hasta 350 millones de personas a la semana.

Vivir es recordar y una manera de hacerlo es reviviendo sus frases emblemáticas, que a muchas personas, de varias generaciones, nos causaban risas y entretenimiento todas las noches.

Una de las frases más recordadas del chavo y que, hasta el momento, todo el mundo dice o hace el gesto es la de … sí, esa, esa, esa, la que está pensando

Como todo niño, era muy travieso y cuando quería disculparse decía…

O también la de…

Las travesuras que hacía el Chavo, provocaba el enojo de todos los de la vecindad, y por supuesto, como todo niño se ponía a llorar cuando lo regañaban

Y no solo en la vecindad causaba enojos, sino también en su escuela con el “Maestro Longaniza”, frase que siempre se le chispoteaba.

La inocencia de todo niño, también la tenía El Chavo del Ocho, sobre todo al provocar la furia de “Ron Ramón”, al preguntarle sobre su abuelita después de que Doña Florinda le pegaba.

Otro de los tiernos momentos que se vivían dentro de El Chavo del Ocho, era cuando se asustaba, los gestos que hacía cuando le provocaban la típica garrotera.

Finalmente, lo más inolvidable es la cara de felicidad que hacía cuando alguien le compartía de lo que más le gustaba: las tortas de jamón.