Se cumplen 37 años de la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo
Foto de The Clinic

Hace 37 años, un grupo de mujeres argentinas que buscaban a sus nietos nacidos en las cárceles clandestinas de la dictadura decidieron formar una organización que se transformó en un símbolo de los derechos humanos a nivel mundial.

Hoy, las Abuelas de Plaza de Mayo, esas mujeres que, con sus pañuelos en la cabeza enfrentaban sus miedos y reclamaban a los represores, pueden celebrar la recuperación de 115 nietos, así como el juzgamiento y condena de muchos de los responsables.

El festejo tuvo un toque especial, ya que apenas el pasado 5 de agosto gran parte de la sociedad argentina se conmocionó al enterarse de que la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, había encontrado a su nieto.

Después de tanto tiempo de búsqueda, en una tarea que siempre consideró colectiva, De Carlotto pudo abrazar a Ignacio Guido, un hombre de 36 años que fue arrebatado de las manos de su mamá Laura, la hija de Estela, a las cinco horas de haber nacido en un centro de exterminio.

El trabajo de Abuelas ha sido tan importante, que incluso han sido nominadas al premio Nobel de la Paz, ya que jamás han pedido venganza, sino justicia en contra de quienes orquestaron el robo de más de 500 niños.

Por ellas es que el 22 de octubre está declarado, también, como el Día Nacional del Derecho a la Identidad, por lo que se intensifican las campañas para que los jóvenes nacidos durante la dictadura que tengan dudas sobre su origen se realicen exámenes de ADN.

La última dictadura argentina asumió como un rasgo macabro el robo de bebés nacidos en las cárceles clandestinas a donde habían sido llevadas sus madres, quienes, luego de parir, eran asesinadas, acusadas de subversión sin juicio de por medio.

Los represores se apropiaron de los recién nacidos y los adoptaron ellos mismos o los entregaron de manera ilegal a otras familias, con el propósito de evitar que se convirtieran en revolucionarios o enemigos del régimen, como sus padres.

En 1977, varias madres que buscaban a sus hijas secuestradas a pesar de estar embarazadas, comenzaron a luchar por la aparición de ambos, pese al clima de represión y de terror que privaba en la época.

Se bautizaron a sí mismas como Abuelas de Plaza de Mayo y se convirtieron en un ícono internacional por la lucha de los derechos humanos que hoy sigue trabajando para recuperar a todos esos nietos que han vivido una vida falsa.

En 1986, tres años después de terminado el proceso militar, los dictadores fueron juzgados y, en su mayoría, sentenciados a cadena perpetua pero en 1989 obtuvieron nuevamente la libertad gracias a indultos otorgados por el ex presidente Carlos Menem.

Como el robo de bebés fue un crimen no incluido en los juicios de 1986, las Abuelas lograron que Videla fuera nuevamente procesado por ese delito en la década de los años 1990 y permaneció en prisión domiciliaria hasta 2009, cuando fue trasladado nuevamente a una cárcel común, en donde murió condenado en mayo de 2013.

Con información de Notimex.