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Ex vicepresidenta de Korean Air es sentenciada
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Cho Hyuan-ah, ex vicepresidenta de Korean Air, fue declarada culpable de violar las normas de seguridad aérea después de que el pasado 5 de diciembre obligó a la tripulación del avión en el que viajaba, ya en pista y a punto de despegar, a regresar a la puerta de embarque para despedir al sobrecargo.

El incidente, conocido como “la ira de las nueces”, indignó a la opinión pública surcoreana y puso de relieve el abuso de poder que practican algunos de los ejecutivos de los grandes conglomerados empresariales liderados por familias que gozan de mucha influencia en la sociedad surcoreana.

Los hechos

El pasado 5 de diciembre, Cho, de 40 años, quien también es hija del presidente de la aerolínea, se enfadó porque la azafata no le preguntó si quería o no nueces y se las sirvió en una bolsa de plástico cerrada y no en un plato. Cuando pidió explicaciones al jefe de la tripulación, le exigió que se bajara del aparato tras insultarle y hasta ordenar que se arrodillara ante ella, según narraron varios testigos. La discusión y posterior maniobra provocó que el vuelo, con 250 pasajeros a bordo, despegara con 11 minutos de retraso.

El tribunal consideró a Cho culpable de haber forzado un cambio de ruta del vuelo, interferir en las funciones del piloto y echar a un tripulante de la aeronave.

La Fiscalía había pedido tres años de cárcel para la ex directiva al acusarla también de interferir en la investigación del Ministerio de Transportes surcoreano. Sin embargo, el juez declaró este jueves a Cho inocente de este delito. En cambio, otro directivo de la compañía fue condenado a ocho meses de cárcel por haber coaccionado a varios empleados para que eliminaran un informe inicial sobre lo sucedido en el avión.

El juicio

Durante el juicio, Cho Hyuan-ah solo admitió haber agredido a algunos miembros de la tripulación y lo justificó porque, en su opinión, no se estaba tratando a los pasajeros de primera clase como dicta el protocolo de la aerolínea. Su defensa alegó durante el proceso que la mayoría de los cargos presentados o bien no eran ciertos o se habían exagerado.

A pesar de declararse inocente de la mayoría de los cargos, Cho envió hasta seis cartas de arrepentimiento a los jueces para evitar la cárcel.

Antes del juicio, dimitió de su cargo en la compañía y desde entonces se sucedieron sus apariciones con la cabeza gacha y vestida de negro pidiendo perdón ante los medios de comunicación.

Su padre, Cho Yang-ho, también se disculpó públicamente y dijo sentirse “avergonzado” por el comportamiento de su primogénita.

La sentencia

El juez aseguró al dictar sentencia que “es cuestionable que Cho se sienta verdaderamente arrepentida” y que el caso “pisoteó la integridad de la humanidad”.

La sentencia y el inmediato ingreso a prisión de Cho es inédito en Corea del Sur, donde otros procesos judiciales que envuelven a miembros de estas poderosas familias se resuelven con la libertad condicional o con el indulto.

El periódico local Chosun Ilbo señaló que el caso es “una oportunidad para demostrar a la sociedad que estas personas, a menudo mimadas y groseras, no están por encima de la ley”.

Con información de El País.