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¿Deberíamos evitar los jabones antibacteriales?
Foto de Thinkstock

A pesar de que la intención de los químicos antimicrobianos, los cuales se encuentran en jabones, pasta de dientes, cosméticos y otros productos, es la de matar bacterias y otros organismos, hay evidencia de que no siempre son tan efectivos como se cree, e incluso pueden llegar a ser dañinos.

Uno de estos químicos, el triclosán, ha sido encontrado previamente en distintos fluidos del cuerpo humano, pero investigaciones recientes han descubierto no solo triclosán, sino triclocarbán y butilparabeno en la orina de mujeres embarazadas y en cordones umbilicales de recién nacidos.

De acuerdo al Dr. Rolf Halden, director del Centro de Seguridad Ambiental de la Universidad del Estado de Arizona, explica que el triclosán y triclocarbán son disruptores endocrinos, lo que puede afectar al organismo y reflejarse en pérdida o ganancia de peso, así como distintas alergias, en especial en niños.

Por otra parte, el butilparabeno ha sido relacionado con afectaciones al tamaño de la cabeza e incluso la altura de los bebés al nacer.

La Administración de Comida y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) indica que aún no hay evidencia de que los jabones antibacteriales sean más efectivos que los tradicionales, por lo que ha buscado que las compañías demuestren que los productos antimicrobianos no solo son seguros, sino más efectivos que los jabones comunes, y en caso de que no puedan deberán retirarles los ingredientes peligrosos o dejar de llamar al producto “antibacterial”.

De igual manera, el Dr. Halden explicó que el butilparabeno, que se encuentra en muchos más productos, no es completamente malo, pero se pregunta si sus beneficios son mayores a los perjuicios.

Dado que los estudios únicamente se han realizado en animales y en una población pequeña de mujeres, aún no se pueden extrapolar los resultados a la población en general.

“La gente no debe preocuparse demasiado”, explicó Halden, “simplemente deben usar el sentido común. (No usar) jabones líquidos antimicrobianos, ese es el primer paso, hasta que sepamos más con seguridad, o hasta que las agencias regulatorias intervengan y hagan su trabajo.”

Con información de The Atlantic