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Corte suspende cuarentena de enfermera en Maine
Foto de AP

Un juez de Maine le dio a Kaci Hickox el visto bueno para que vaya a donde quiera, propinándole el viernes una derrota a las autoridades estatales en su intento por restringir los movimientos de la enfermera como medida de precaución contra el ébola.

En un caso que ha llegado a ser un ejemplo emblemático del enfrentamiento en Estados Unidos entre las libertades personales y el temor al ébola, el juez Charles C. LaVerdiere falló que Hickox debe seguir monitoreando su salud a diario, pero dijo que no hay necesidad de aislarla ni de restringir sus movimientos porque no tiene síntomas y, por lo tanto, no es un foco de infección.

El juez también criticó las “ideas falsas, desinformación, datos científicos erróneos e información equivocada” que circulan en Estados Unidos en torno a la letal enfermedad.

Después del fallo, un auto patrulla de la policía estatal que había estado estacionado frente a la vivienda de Hickox se fue, y ella y su novio salieron a la calle para agradecerle al juez.

Hickox, de 33 años, consideró que era “un buen día” y dijo que sus “pensamientos, oraciones y gratitud” permanecen con aquellos que aún luchan contra el ébola en países del occidente de África. Indicó que por el momento no tiene planes más allá de ver una película de miedo en su casa durante el Halloween (o Día de las Brujas).

El gobernador Paul LePage dijo estar en desacuerdo con el fallo pero aclaró que se apegará a él.

“Como gobernador, he hecho todo lo que puedo para proteger la salud y la seguridad de los habitantes de Maine. El juez ha disminuido las restricciones con su fallo, y me parece desafortunado”, afirmó.

Más tarde durante el día, LePage criticó a Hickox, diciendo: “Ella ha incumplido todas las promesas que ha hecho hasta ahora, por lo que no puedo confiar en ella. No confío en ella. Y no confío porque sabemos lo suficiente sobre esta enfermedad como para ser tan insensibles”.

Hickox fue lanzada al centro de un debate a nivel nacional cuando regresó a Estados Unidos la semana pasada luego de atender a víctimas de ébola en África occidental como voluntaria del grupo de ayuda humanitaria Médicos Sin Fronteras.

Después que se negó a quedarse en casa el jueves y apegarse a lo que Maine llamó una cuarentena voluntaria, el estado acudió a los tribunales para intentar imponerle restricciones hasta que el 10 de noviembre concluya el período de 21 días de incubación del ébola. Las autoridades estatales de salud estaban dispuestas a permitirle salir a correr o a andar en bicicleta, pero querían prohibir que acudiera a lugares públicos muy concurridos y le requerían que estuviera a cuando menos 90 centímetros de distancia de otras personas.

Pero el juez rechazó la posición del estado.

En su fallo, el magistrado le agradeció a Hickox por el servicio que prestó en África y reconoció la gravedad de restringir los derechos constitucionales de alguien sin datos científicos sólidos para respaldar dicha medida.

“La corte está muy al tanto de las ideas falsas, desinformación, datos científicos erróneos e información equivocada que están siendo difundidos de costa a costa en nuestro país con relación al ébola”, escribió. “El tribunal está muy consciente de que la gente está actuando impulsada por el miedo y que este miedo no es del todo racional”.

La cuarentena impuesta a Hickox en Maine —y antes en Nueva Jersey, luego de que regresó a Estados Unidos— hizo que grupos de ayuda humanitaria, la Casa Blanca y muchos científicos advirtieran que poner en cuarentena automática a trabajadores de salud es innecesario y podría echar por tierra la lucha contra el ébola al desalentar a voluntarios como Hickox de viajar a la zona de peligro.

La enfermera argumentó que el quedar confinada en su casa en Fort Kent, un poblado de 4 mil 300 habitantes en el norte de Maine junto a la frontera con Canadá, era una medida que violaba sus derechos y no estaba respaldada por datos científicos válidos. Violó la cuarentena al salir de su casa en dos ocasiones: una para andar en bicicleta y otra para conversar con los periodistas y estrechar la mano de un reportero.

Hickox ha dicho que está siguiendo la recomendación de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de monitorearse a diario para ver si hay fiebre u otros síntomas de la enfermedad. Tuvo resultados negativos en un examen para detectar ébola el fin de semana pasado, pero el virus no es detectable en los primeros días de que infecta a alguien.

Su novio, Ted Wilbur, dijo el viernes que los dos no tenían pensado ir al poblado en el futuro inmediato.

“Simplemente estoy contento de que Kaci pueda salir afuera, hacer ejercicio. No es saludable estar bajo techo durante 21 días”, afirmó.

Con información de AP