Conmemoran masacre de Nanking en China
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El presidente Xi Jinping y otros líderes chinos presidieron el sábado una ceremonia por el 77mo aniversario de la masacre de Nanking, en medio de un impulso por evocar los recuerdos de la brutal invasión japonesa y el patriotismo.

Dirigiéndose a soldados, estudiantes y sobrevivientes de asesinados en diciembre de 1937 a manos de las tropas de ocupación japonesas, Xi retó a los ultranacionalistas japoneses que tratan de negar que la masacre se produjo.

“Los que defienden la justicia y aman la paz deben estar muy vigilantes y oponerse firmemente a esas palabras y malas acciones”, dijo. “La historia no permitirá a nadie que niegue los hechos de la atrocidad Nanking”.

Las estimaciones de fallecidos van desde las 40.000 personas a las 300.000 de la cifra oficial china. También se cree que unas 20.000 mujeres fueron violadas durante las seis semanas que duró el caos, los saqueos masivos e incendios.

China elevó el perfil de la conmemoración este año como parte de tres nuevos feriados para celebrar grandes eventos ocurridos en tiempos de guerra en medio de una crisis en las relaciones entre el país y Japón.

Los participantes en la ceremonia y personas en toda la ciudad guardaron un minuto de silencio a las 10:00 h. ante el quejido de lo que fue descrito como la mayor sirena contra ataques aéreos del mundo.

En su discurso a las 10 mil personas que se habrían reunido en el monumento que recuerda la masacre, Xi dijo que el propósito del acto era “despertar el deseo de todas las personas buenas para adherirse a la paz, y no perpetuar el odio.”

Los lazos con Japón se han visto enturbiados por una serie de acontecimientos que llevaron a una suspensión de más de dos años en los contactos de alto nivel, que aún no han sido totalmente recuperados. Los dos países se han enfrentado por un archipiélago de islas deshabitadas en el mar de China Oriental que están controladas por Tokio pero cuya soberanía Pekín también reclama.

China también se enfadó por las acciones del primer ministro nipón, Shinzo Abe, para permitir el envío de tropas japonesas a operaciones en el extranjero y las visitas de funcionarios japoneses – incluyendo Abe – al santuario Yasukuni de Tokio, que honra a criminales de guerra japoneses condenados entre los muertos en la guerra del país, incluyendo tres de los comandantes ejecutados por su papel en la masacre de Nanking.

Subrayó el sentimiento de amargura que albergan los chinos desde hace años porque Japón nunca haya mostrado verdadero arrepentimiento por su invasión y ocupación de China, en la que fallecieron unos 35 millones de soldados y civiles chinos.

Abe y Xi se reunieron por un breve espacio de tiempo el mes pasado luego de que ambas partes acordasen retomar gradualmente el diálogo. Sin embargo, la victoria aplastante que se proyecta tendrá el partido gobernante de Japón en las elecciones nacionales del domingo podría dar Abe el crédito político que necesita para seguir adelante con su agenda nacionalista.

Con información de AP