Minuto a Minuto

Nacional México reporta tres casos de Cyclospora, ¿hay brote de la enfermedad?
La Secretaría de Salud confirmó tres casos de Cyclospora en México y detalló si tienen relación con el brote en Estados Unidos
Entretenimiento Tom Holland y Zendaya tejen la telaraña de Spider-Man en la CDMX
Tom Holland y Zendaya visitaron la Ciudad de México para presentar la nueva película de Spider-Man: 'Un nuevo día'
Internacional Víctima de bisonte en Yellowstone narra su embestida; “el problema fue el aterrizaje”, dice
Carl Isom-McDaniel narró cómo fue embestido por un bisonte en el Parque Nacional de Yellowstone y las lesiones que tiene
Nacional Abandonan cinco cuerpos sobre la autopista Orizaba-Puebla
La Fiscalía de Veracruz investiga el hallazgo de cinco cuerpos sobre la autopista Orizaba-Puebla, en dos puntos distintos
Internacional Museo del Louvre anuncia reapertura de la sala del robo de octubre 2025
La Galería de Apolo, sala del Louvre de la que se robaron ocho Joyas de la Corona en octubre de 2025, reabrirá al público con un nuevo objetivo

Parafraseo el título de la obra Yo también hablo de la rosa, creación de uno de nuestros máximos dramaturgos: Emilio Carballido (1925-2008). El principal elemento formal de esta pieza teatral es que en su narrativa se describe el mismo hecho varias veces. La historia varía según la profesión, prejuicios y motivaciones psicológicas del personaje que la relata.

Así está aconteciendo con el caso Guerrero, del cual todos hemos opinado, aunque nadie sabe bien a bien y a ciencia cierta quién y para qué provocaron la sangrienta madrugada de Iguala que culminó con seis muertos y 43 desparecidos. ¿Fue una concatenación de ominosos acontecimientos o se trató de un complot? El caso se ha ido complicando de tal suerte que está más enredado que una orgía de lombrices.

La verdad es que por más que leo y trato de dilucidar entre líneas lo que escriben los analistas me pasa lo que dijo Carlos Monsiváis: “O ya no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba yo entendiendo”.

La editora de la sección de “Política y Sociedad” de El Economista, Arelí Quintero, estuvo en Guerrero el pasado fin de semana y en la edición de nos hizo saber que “el poder político en Guerrero está desparecido como Aguirre” y –me permito agregar- como los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa.

La misma Arelí nos ofreció una entrevista con Jaime Nava, presidente de la Coparmex de Chipalcingo y del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Desarrollo de Guerrero, quien declaró que desde agosto del año pasado, a través de una carta, se le hizo saber al presidente Peña Nieto que en la entidad los tres niveles de gobierno están coludidos con el crimen organizado y los empresarios pagan derecho de piso a la delincuencia. En la precitada misiva se le informó al mandatario: “El gobernador Ángel Aguirre Rivero sabe exactamente lo que ocurre pero carece de la más mínima voluntad política para cumplir con su obligación como gobernante”.

Sin embargo, el presidente de la República aseguró que la permanencia o salida del gobernador Aguirre Rivero es “una definición propia de Guerrero”, con lo cual se desmarcó del tema. A decir del periodista Alejandro Páez Varela, “cuando Aguirre caiga, no habrá muro de contención para las protestas. Las exigencias de renuncia subirán, como ya están subiendo, hasta Los Pinos”.

La renuncia, ¡ya!

Los senadores perredistas Miguel Barbosa y Alejandro Encinas han hecho suya la demanda de la necesaria renuncia de Ángel Heladio. Aunque la corriente denominada Nueva Izquierda, Los Chuchos para los cuates, encabezada por el máximo jerarca del perredismo, Carlos Navarrete, se oponen a la renuncia de Aguirre Rivero. No tanto por tenerle afecto a éste sino porque a diez meses de las elecciones el presupuesto guerrerense es un manjar apetitoso y necesario para operar. Yo ya cumplí –me imagino que puede pensar Navarrete- con pedirle perdón a la gente por los malos gobernantes que hemos apoyado, Aguirre incluido. Y eso me costó mucho trabajo –piensa para justificarse-, porque yo, como dice José Alfredo en su canción “Por mi orgullo”, “no sé pedir perdón porque nunca he perdonado”.

La renuncia de Ángel Heladio a la gubernatura de Guerrero, dicen los que saben, es ineludible; no pasará de esta semana y va servir para maldita la cosa. Si acaso para que se reanude la realización de trámites burocráticos en las oficinas del gobierno estatal y para bajarle un poco la temperatura a la fricción de la sociedad guerrerense.

No servirá para que la ciudadanía se olvide de los 43 desaparecidos de los que no se sabe nada desde hace 25 días y que probablemente, como lo reveló el padre Alejandro Solalinde, estén muertos.

Hipótesis

El periodista José Agustín Ortiz Pinchetti, en el periódico La Jornada, expuso una hipótesis sobre la matanza de Iguala que considero de interés reproducirla parcialmente a riesgo de que se diga que esta columna debería haber sido firmada por el “Marqués de Comillas”.

“Se trata –según el susodicho periodista- de una provocación contra el gobierno de Peña y viene de adentro, del crimen organizado, de un grupo político, o una combinación (…) ¿Quiénes son los autores intelectuales? El hecho de que José Luis Abarca (edil de Iguala) haya desaparecido no indica que sea el organizador (…) ¿Quién podría darle un golpe al corazón del sistema? Sabemos que hay grupos políticos resentidos, se les ha marginado de puestos claves y de los grandes negocios del sexenio. Seguro están preocupados porque Peña y su grupo impongan la sucesión. Tampoco puede excluirse la posibilidad de que los narcos presionen con brutalidad o quieran vengarse. Recordemos que cuando atraparon a El Chapo se supo, por agentes de la DEA, que había aportado cantidades astronómicas para la campaña presidencial. Si es cierta la hipótesis, se trata de un ataque audaz y peligroso (…) El asunto ha provocado una condena mundial sin precedentes (…) Los actos de impugnación y las posturas radicales se van a multiplicar. Los jóvenes parecen haber retomado la iniciativa. ¿Cómo calmarlos si los normalistas aparecen muertos o no aparecen?”