En El asalto… de MILENIO Tv, René Bejarano, líder de Izquierda Democrática Nacional (solo detrás de la predominante Nueva Izquierda del PRD), hizo un relato que azora:

Desde hace más de un año, el alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, fue señalado por un sobreviviente (ante notario y este año ante el MP guerrerense) de asesinar con tiros de escopeta (en la cara y el pecho) al dirigente de la agrupación Unidad Popular, Arturo Hernández Cardona, de ordenar la muerte de dos más y de torturar a otros de la misma organización.

El profesor Bejarano denunció esos hechos (hoy cobran mayor verosimilitud) en congresos partidistas y ante las autoridades estatales y federales; promovió un par de resoluciones del Senado para que al alcalde se le hiciera marcaje personal, pero de nada sirvió.

Alguien debe responder: ¿por qué el hoy fugado Abarca Velázquez continuaba en funciones y mandaba sobre sus venales policías el viernes y el sábado, hace diez días cuando ocurrieron los asesinatos y desapariciones de normalistas de Ayotzinapa?