Dados los resultados en el sector salud, cuéntenos: ¿Ya vamos a alcanzar a Dinamarca?
DAVID KERSHENOBICH,
SECRETARIO DE SALUD:
+ Posverdad: distorsión deliberada
de la realidad para influir en la sociedad.
Diccionario de la Real Academia
Durante el segmento Martes de la Salud, de la mañanera de hace una semana, los principales funcionarios a cargo de los subsistemas de salud -IMSS, IMSS Bienestar e ISSSTE-, además de usted, expusieron datos sobre los avances logrados.
Lo primero a destacar es que Zoé Robledo, director general del IMSS, mareó con cifras confusas, pues en algunos casos hizo comparativos con 2018 y en otros con 2024. Leí la transcripción de la conferencia a ver si así aclaraba mis dudas, pero ni manera, y no es culpa del transcriptor.
Don Zoé expuso que el IMSS se puso “como meta la Estrategia 2-30-100: dos millones de cirugías, 30 millones de consultas de especialidad y 100 millones de consultas de medicina familiar en el primer nivel de atención. Esto con el objetivo que, al hacer más, podamos reducir los tiempos de espera, sin jamás comprometer la calidad y la seguridad de la atención”.
El licenciado Robledo presumió que en 2025 habían tenido un incremento de 29% en el número de cirugías y con ello se alcanzó el 90% de la meta. Para como andaban de retrasadas las cirugías, el incremento parece poco. La otra pregunta que cabría es si van a avanzar todavía más o solo van por el 10% faltante.
En lo que respecta al IMSS Bienestar (IMSS-B), el doctor Alejandro Svarch Pérez aseveró que las “metas fueron fijadas a partir del histórico de productividad de los servicios de salud estatales, más un 25 por ciento”. Es de suponer que esta regla aplicaría para todos los subsistemas de salud y, de ser así, como que los números gloriosos de don Zoé como que no cuadran, pero en fin. Pero volvamos al IMSS-B y, por lo expuesto, rebasó en 3.0% el cumplimiento de la meta de consultas de primer nivel al llegar a 51 millones de casos, así como las consultas de especialidad (+23%) con seis millones.
Tanta maravilla podría tener su origen en que el número base de casos contra el cual se comparan, los del sexenio pasado, es muy bajo, lo cual confirmaría que el sector salud sufrió un gran abandono. Como sea, pues qué bien que ya se pusieron las pilas. Pero, ¿qué nos dicen de los millones de mexicanos que todavía no están adscritos al IMSS-B? ¿Hay alguna campaña de afiliación? De ser así, ¿ya tienen calculadas las metas a las cuales deberán de llegar conforme crezca el número de afiliados?
En el caso de las consultas de especialidad, un elemento que habría contribuido al éxito del sector salud sería la contratación de especialistas y lo celebro. Sin embargo, discrepo de lo expuesto por la doctora Sheinmbaum en el sentido de que en la época neoliberal no se quería ampliar el número de contrataciones. Usted lo sabe, don David, el número de estudiantes de Medicina que se reciben en cada hospital para que cursen su especialidad corresponde al número de pacientes que hay en cada uno. Lo anterior tiene como finalidad que los estudiantes tengan “acceso” a un determinado número de pacientes para contar con el suficiente entrenamiento; si atienden en promedio a tres pacientes, pues no les sirve para su formación. O sea, lo que faltan son hospitales y aunque anunciaron la construcción de varios, pues todavía estamos cortos.
Por cierto, ninguno de los cuatro funcionarios, usted incluido, abordó el tema de los médicos cubanos, cuyos viáticos cuestan al erario dos mil millones de pesos al año. Este enorme monto contrasta con otro tema que tampoco se mencionó y que me comentan mis contactos en Salud: las plazas para estudiantes a fin de que cumplan con su servicio social están radicadas la mayoría de ellas en zonas rurales; supongo que es ahí donde se necesitan más. El problema es que apenas el 10% de esas plazas contarían con la beca correspondiente porque no hay recursos; debo señalar que el monto de dicha beca es menor a lo que reciben jóvenes inscritos en los programas sociales de dudosa eficacia. Le agradecería que confirmara el dato, porque caray, ¿de qué van a vivir los jóvenes?
Veo que a todo el sector salud le preocupa, y con razón, reducir los tiempos de espera. En un magnífico reportaje publicado ayer en La Jornada (nótese que se trata de La Jornada) se da cuenta de la saturación y las carencias que sufren pacientes y personal médico en el Hospital General, uno de los más importantes de la Secretaría de Salud a su cargo, don David. En dicho nosocomio se arremolinan 45 camas en un espacio para 24 y los enfermos de urgencias han de esperar hasta tres horas para ser atendidos; peor todavía, si el paciente requiere hospitalización tarda hasta tres días para llegar a una cama. El proyecto de ampliación y remodelación del Área de Urgencias, realizado el sexenio pasado, duerme el sueño de los justos. ¿Estaba usted enterado?
Dados los resultados en el sector salud, cuéntenos: ¿Ya vamos a alcanzar a Dinamarca?
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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