La difusión de los dineros que consume la Suprema Corte (elevados: entre salarios y gastos) coincide con el anuncio del presidente electo de crear un Tribunal Constitucional, que se encargará de trabajar lo relacionado con la Constitución.

Para empezar, es un hecho que de nuestros impuestos van altas cantidades de dinero a la SCJN, lo cual ha contrapunteado opiniones del presidente electo y de quien sería su secretaria de Gobernación, la ex ministra Orla Sánchez Cordero.

—El ganador de las elecciones dijo que establecerá el sueldo del presidente en 108 mil pesos y, como ningún funcionario podrá ganar más que el presidente, los funcionarios más afectados serán los ministros de la Corte.

—La futura manejadora de la política interior del país consideró, en cambio, que no es recomendable disminuir los ingresos de los ministros, porque “un juzgador es un actor fundamental en la paz social del país”.

Pero, ¿gasta mucho dinero la SCJN? Veamos:

—Los ministros son los servidores públicos mejor pagados del país, con un salario base mensual de 651 mil 741 pesos.

—La semana pasada se conoció que los ministros gastan de nuestros impuestos 27.8 millones de pesos en “tintorería, lavandería e higiene”, 17 millones en “productos alimenticios”, 11.9 en “pasajes aéreos nacionales” y 6.7 millones en “alimentación de servidores públicos”.

¿Es mucho dinero? Veamos, de nuevo:

—Los ministros en retiro, como la propia Sánchez Cordero, cobran 25 mil pesos cada 30 días por concepto de jubilación por parte del ISSSTE, y reciben apoyos en gastos de alimentación sin límite establecido.

—Aguinaldo de alrededor de 344 mil pesos, pago de telefonía celular, un seguro de gastos médicos mayores y personal de ayudantía pagado por el Estado y designado por la SCJN.

—Dos vehículos que son sustituidos cada cuatro años “o antes si es necesario” y les son pagados los arreglos de los coches “si el costo resulta elevado en proporción al valor del vehículo”.

—En caso de fallecimiento, su cónyuge y sus hijos tendrán derecho al 50 por ciento del haber del retiro.

Aunque, centrar críticas a la SCJN en sus gastos es un facilísimo para atraer a mayorías que han sido convencidas de que el principal problema de México es la corrupción, encajonada (en la percepción) a que, altos salarios, es sinónimo de robo.

Pero se trata realmente de una ofensiva muy bien planeada para que la gente desprecie a los ministros y sea bien recibido ese invento que es el “Tribunal Constitucional”, el cual haría a un lado a la SCJN. O lo que es igual… un golpe de Estado a uno de los tres poderes de la democracia.

Así que ya dejemos de jugar con las palabras.