Solo falta unos cuantos días para llevarse a cabo la “revocación de mandato”. Y la verdad, la meritita verdad que millones de mexicanos ni siquiera entienden lo que esto significa y para qué y porqué se lleva a cabo.

Es cuestionable y extraño que la “revocación de mandato” sea propuesta, promovida y hasta exigida por el mismo presidente

López Obrador, para que perder el tiempo y dinero por algo que la gente y los mismísimos ciudadanos no pedimos.

A los mexicanos nos vale un pura y dos con sal, o para ser más preciso “nos vale madres” la revocación de mandato no está en las prioridades ni preocupaciones de un pueblo con demasiados problemas que atender.

¿A quien en su sano juicio le interesa este tema cuando no tiene trabajo, cuando sus hijos no pueden salir a la calle por la violencia extrema que se vive?. Quién, ¡sí!, quien quiere una revocación cuando no se tiene medicina para atender a un familiar con cáncer o cuando se ha perdido la vida de un ser querido por la falta de atención a la pandemia que vivimos.

De veras el Presiente López Obrador pensará que la “revocación de mandato” es algo que los mexicanos deseamos, que está encabezando la lista de nuestras prioridades, o que tenemos en nuestra agenda.

No, definitivamente que no, lo que la gran mayoría de los mexicanos quieren son resultados de los gobiernos federal, estatales y municipales. El mexicano, el de a pie, el que vive al día, el desempleado, no tiene interés en “echar” para afuera al Presidente. Los que votaron por él solo quieren un mayor beneficio, los que no votaron solo le piden que trabaje y deje de dividir.

Es por ello que la “revocación de mandato” no tendrá el resultado que el Presidente pretende, es más, él y quienes la promueven lo saben, pero están tratando de crear un tema más para distracción del grave problema que vivimos.

En política existen estrategias y una de ellas es buscar distractores cuando los resultados no existen, así las mañaneras, así los señalamientos a periodistas, así el pleito con España o con los congresistas europeos.

México se ha convertido en el hazme reír del mundo, aquí se puede pensar diferente y los bots y troles del gobierno pudieran decir lo contrario, pero afuera, donde nos ven con objetividad, saben perfectamente el problema que enfrentamos.

Es por ello que la “revocación de mandato” que han aplicado algunos dictadores en el mundo no es atractiva en México, aquí se escoge a un Presidente por seis años y para bien o para mal estamos acostumbrados a soportarlo, en este caso no es la excepción.

Por todo lo anterior es que veremos el próximo 10 de abril a dos tipos de mexicanos, los que no creen, ni quieren entrar en este juego y los que serán obligados a presentarse en alguna urna.

El Presidente y su partido aprovecharán este supuesto “ejercicio democrático” para ver que tanto arrastre tienen, ¡claro! si es que todavía lo tienen. Por lo mismo y se tiene que decir, la revocación de mandato no prende.

De ida

Me da un gusto enorme cuando paso por alguno de esos lugares donde realizan pruebas de COVID y se ve vacío. Al circular por un bulevar de Hermosillo me topo con un improvisado lugar donde realizan esas pruebas y veo con un enorme gusto que no se ven carros formados con sus tripulantes esperando hacerse la prueba. Para el buen conocedor significa que estamos en eso que le llaman “la ola baja”.

Pero también me da terror pensar en que esto no se acaba así de fácil, hoy día estamos,viendo países con protocolos tan estrictos como Corea del Sur teniendo hasta 400 mil contagios por día. Es cierto, allá si se hacen pruebas y por lo mismo se sabe de los afectados, pero a donde voy es a entender que cuando vemos las enormes olas de COVID en Europa o Asia, luego las hemos visto en México, así que a cuidarse y a no confiarse, pues la cuarta ola llegará tarde o temprano pero llegará. Ni hablar, debemos de entender qué hay cosas que llegan para quedarse.

De vuelta

No supe si llorar o reír cuando especialistas de la UNAM que participaron en un foro llamado “¿De que depende la felicidad de los mexicanos?” Nos pusieron en Sonora como el estado más “infeliz” de nuestro país.

Obvio, que uno de sus argumentos fue la violencia desatada e imparable en Sonora, por supuesto que entraron varios factores como educación, salud, empleo y todos esos imponderables que hacen que podamos ser felices o infelices.

No quiero ser muy optimista, pero la verdad que Sonora tiene mucho que presumir en materia de felicidad, nos gusta comer bien, disfrutar a los amigos, convivir con los compadres, somos felices alrededor de una carne asada o simplemente alrededor de un barril.

Así que me perdonen esos supuestos especialistas pero no conocen Sonora. Podemos tener muchos defectos y problemas, pero la felicidad aflora en la gran mayoría de los rostros sonorenses, a pesar de los pesares.

Aserrín

Sí de plano el gobierno estatal y municipal no le quieren entrar al tema de la Sauceda, deberían concesionarlo o entregarlo a alguna organización para darle vida. Hermosillo tiene muy pocos lugares al aire libre donde ejercitarse. La Sauceda sería algo extraordinario y en lugar de ser un problema podría convertirse en punto de encuentro de los hermosillenses para hacer ejercicio.

Algo parecido a la milla de la Unison. Ojalá que alguien lea este segmento y se lo cuenten a las autoridades.

Víctor Mendoza Lambert director de Grupo Entre Todos.

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