Minuto a Minuto

Nacional Hallan muerto al joven Jan Emiliano Rojas Neri, desaparecido en Cuautitlán Izcalli
Rojas Neri fue visto por última vez en la colonia Cofradía de San Miguel I, en el Estado de México
Internacional Trump dice que no pedirá disculpas por video que muestra a los Obama como simios
Donald Trump también indicó que no va a despedir a la persona que realizó el video de Barack y Michelle Obama
Deportes Exjugadores de Patriots, molestos con Tom Brady por no apoyar al equipo en Super Bowl LX
Vince Wilfork le recriminó a Tom Brady por sus comentarios y destacó que sus afirmaciones no tienen que relacionarse con la "política"
Internacional “No los ven humanos”: así es el único centro de detención para familias migrantes en EE.UU.
Las condiciones en el centro de detención para migrantes en EE.UU. carecen de atención media y atención infantil adecuada
Internacional Nueva York legaliza muerte asistida con protección adicional y entrará en vigor en julio
Nueva York se sumará a los 13 estados de EE.UU. que permite la muerte asistida, después de que Oregón fuera pionero en 1994

Las falsificaciones groseras de la historia oficial, hacen muy difícil explicar la historia verdadera a los ciudadanos.

Digo “verdadera” en el sentido elemental de que no se cambien hechos fundamentales, al punto de que haya que borrar los comprobados para imponer los falsos.

Es difícil contravenir con estas verdades elementales lo que los ciudadanos aprendieron de niños, sin forzar en ellos una especie de traición a su memoria fundadora.

El problema es que cuando esos niños crecen y revisan su historia, descubren que han sido engañados, y saberse engañados no es el mejor sentimiento que puede fluir de una ciudadanía hacia sus autoridades.

A este desencuentro íntimo de la historia y la palabra oficial con la credulidad ciudadana puede deberse, entre otras muchas cosas, que el proceso democrático mexicano haya construido una especie de “historia oficial antioficial”.

Se trata de una historia tan inexacta y victimista como la oficial, pero construida ya no por los “aparatos ideológicos de Estado” (Althousser), sino por los “aparatos ideológicos de la oposición democrática”.

La inauguración de esta contrahistoria puede fecharse en el año 68, cuya versión mitológica es irremovible ya de nuestras certidumbres cívicas, aunque muchos de sus hechos claves no puedan sostenerse.

Es insostenible, por ejemplo, la creencia de que hubo centenares de muertos en la Plaza de las Tres Culturas.

Insostenible es también que lo sucedido ahí fue una “masacre” o “una matanza” perpetrada por el Ejército, que avanzó sobre la plaza y disparó a mansalva sobre la multitud inerme.

Luis González de Alba, testigo del hecho, se pasó los últimos años de su vida contando cómo él vio a miembros de un llamado Batallón Olimpia disparar sobre la plaza y sobre el Ejército desde el tercer piso del edificio Chihuahua.

El Ejército disparó en respuesta: desconocía la presencia de ese Batallón Olimpia, que a su vez desconocía que el Ejército desconocía su presencia en el lugar: una provocación.

Por lo que hace a los muertos, el monumento levantado por líderes y familiares del movimiento da cuenta de 38.

La certidumbre oficial de la matanza nos ha impedido investigar la provocación que explica los muertos y el número verdadero de estos.

[email protected]