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La voz del licenciado Jesús Murillo Karam me recuerda la del emblemático locutor de la XEW, don Manuel Bernal, que además era declamador y que con el seudónimo de Tío Polito contaba cuentos para niños en la radio.

Aunque sólo los que estamos del sexto piso de la vida hacía arriba pudimos escuchar al personaje radiofónico, no está de más recordarlo para que los jóvenes sepan de la existencia de un hombre destacado cuyos restos mortales están sepultados en la Rotonda de los Hombres Ilustres del Estado de México; la Casa de Cultura de Almoloya de Juárez, su tierra natal, lleva su nombre, y en la Colonia del Valle de la ciudad de México existe un parque llamado “Manuel Bernal, Tío Polito”.

El pasado viernes, el procurador Murillo Karam hizo que recordara yo al mexiquense que en Venezuela fuera considerado el mejor declamador de América. No lo recordé porque don Jesús haya declamado El brindis del bohemio o La chacha Micaila. El recuerdo que vino a mi mente fue el del Tío Polito, el narrador de cuentos. Según la hipótesis de la Procuraduría a su cargo es probable que los 43 normalistas de Ayotzinapan hayan sido asesinados y calcinados en el basurero del municipio de Cocula, Guerrero; una vez convertidos en cenizas los restos fueron metidos en bolsas de plástico que fueron lanzadas al río San Juan. Los restos calcinados son tan difíciles de identificar que el proceso forense va para largo.

Pero también el “Tío Jesús” dejó abierta la posibilidad de que los estudiantes mantengan su condición de desaparecidos-vivos mientras no se compruebe científicamente que los restos encontrados corresponden a las muestras genéticas proporcionadas por los familiares. “Lo que presentamos son avances de la investigación, no son ni pretenden ser conclusiones de la misma. La investigación continúa su curso” –dijo don “Polito Murillo”.

Aquí surge el primer cuestionamiento: ¿Por qué hacer una conferencia de prensa para declarar sobre una investigación que está en curso y, sobre todo, cuando no se puede asegurar que los 43 normalistas fueron muertos, pero tampoco que estén vivos? Al respecto tengo una conjetura: La conferencia de prensa se realizó la víspera del viaje del presidente Peña Nieto a China y Australia donde, seguramente, el tema saldrá a relucir en alguna reunión con periodistas internacionales a los que el Ejecutivo podrá remitir a la rueda de prensa que dio su procurador el viernes anterior. El problema puede surgir cuando algún reportero, bien enterado, no conforme con lo dicho por el que vive arrimado en la casa que Angélica Rivera tiene en las Lomas a nombre de una constructora, repregunte: ¿A usted, señor presidente, cuál de las dos versiones expresadas por su procurador le parece más cercana a la verdad? Y, sobre todo, si alguno interroga: ¿Cuál fue el móvil de la desaparición o del asesinato y la calcinación?

Ésta última pregunta la hago propia y se la dirijo al procurador con un agregado: ¿De verás cree que nos tragamos lo de la confusión que ocasionó la desaparición de los 43 normalistas? Usted manifestó: “El detenido Sidronio Casarrubias Salgado, líder de Guerreros Unidos, dijo en su declaración que fue contactado por su lugarteniente Gildardo López Astudillo, El Gil, quien le informó vía mensaje celular de los conflictos que se estaban suscitando en Iguala atribuyéndoselos al grupo rival Los Rojos. Casarrubias Salgado fue quien avaló las acciones, para, “defender su territorio”.

Una organización delictiva como Guerreros Unidos tiene observadores -halcones- que enseguida saben quién llega a su territorio y qué intenciones tiene. ¿Cómo cree usted que El Gil va a confundir a los estudiantes inermes con sus acérrimos enemigos que, de presentarse en la plaza, lo harían armados hasta los dientes. Señor procurador, si de verdad creyó usted esa versión le tomaron el poco pelo que le queda. Dicho esto con respeto.

Tres miembros del grupo Guerreros Unidos, capturados el viernes hace ocho días, que se tardaron una semana en aprenderse el guión declarativo y que responden a los nombres y apodos de: Patricio Reyes Landa, El Pato; Jonathan Osorio Gómez, El Jona, y Agustín García Reyes, El Chereje, declararon como con la ayuda de sus compinches que aún están libres, incineraron a los presuntos normalistas: Los aventaron a la barranca del tiradero de basura de Cocula, donde hicieron un círculo con piedras y los acomodaron “como leña” -43 enormes troncos de 60 kilos de peso y de material no inflamable. Uno de los delincuentes trajo diésel o gasolina y se la echaron a los muertos a los que también les pusieron leña y llantas, y con esos materiales ardieron durante 14 o 15 horas hasta quedar calcinados.

Está científicamente comprobado que para calcinar un cuerpo humano es necesaria una temperatura de 1,100 grados.

¿Cuántos litros de combustible fueron necesarios para mantener esa temperatura durante ese tiempo? ¿En dónde quedaron los recipientes del combustible? ¿Cuántas llantas y, aproximadamente, cuántos kilos de leña emplearon para la magna pira? ¿De dónde sacaron la leña? ¿Nadie percibió la enorme fogata ni el olor a carne humana? ¿A los posibles estudiantes los quemaron con todo y relojes, celulares y otros objetos de valor? O, ¿les confiscaron las pocas cosas de valor que pudieran traer? De ser así: ¿en dónde están éstas?

¿Quedará el León entre los ocho finalistas para jugar la liguilla?

Ya me cansé.