¿Una minoría imposible?

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Alberto AguirreSignos vitales

Va por México es la coalición parcial suscrita por priistas, panistas y perredista repitan la receta aplicada hace tres años, cuando garantizaron la mayoría absoluta en la Cámara Baja

Al arranque de las campañas electorales, Alejandro Moreno Cárdenas tenía absoluta claridad sobre sus prioridades. “Tenemos que frenar a Morena y eso sólo es posible si extendemos el bloque opositor conformado en el Congreso de la Unión el resto del sexenio”, expresaba el presidente nacional del PRI.

La versión 2.0 del Pacto por México, cinco años después, tenía una ausencia relevante: Movimiento Ciudadano decidió ir por la libre y apostar por un votante urbano, que en Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México —tres de las cinco ciudades más pobladas de la República— podría darle 10% por ciento de los sufragios en la elección federal, lo que equivaldría a una bancada de por lo menos 30 integrantes, en la LXV Legislatura.

Va por México es la coalición parcial suscrita por priistas, panistas y perredista repitan la receta aplicada hace tres años, cuando garantizaron la mayoría absoluta en la Cámara Baja.

El diseño constitucional vigente obliga a la negociación entre las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión y la mayoría, por sí mismo, está imposibilitada.

La cláusula de gobernabilidad había sido quebrada en los anteriores sexenios, pero desde el 2018 es el argumento de la oposición para quejarse del autoritarismo de la Cuarta Transformación, absorta de mesas negociadoras o pactos en lo oscurito. Dicho candado aplica a partidos, no a coaliciones y por eso, el bloque mayoritario —que sumó a Morena, al PT y al PES en el arranque del sexenio— pudo canjear membresías sin que el INE tuviera entonces mayores objeciones.

Ahora, la autoridad electoral impuso una regla de “afiliación efectiva”, que emparejaría el terreno ante lo que sería inevitable, de acuerdo con las estimaciones sobre la composición de la Cámara de Diputados.

Para obtener la mayoría calificada, se necesitan 333 (66%) de las 500 curules en San Lázaro. Y de acuerdo con las encuestas más recientes sobre la preferencia electoral, Morena y sus aliados están muy cerca de conseguirla.

Las proyecciones señalan que el partido gobiernista alcanzaría 42% de la votación válida del próximo 6 de junio. El triunfo en 159 de los 300 distritos le daría 88 diputados plurinominales, con lo que tendría una bancada con 247 diputados al menos, tres menos que la mitad de los que componen ese cuerpo legislativo. Con votaciones del 4%, respectivamente, el PT y el PVEM aportarían los 80 diputados restantes para completar los 328 diputados estimados.

Las 156 curules restantes quedarían repartidas de la siguiente manera: el PAN, con 22%, tendría al menos 93 diputados; mientras que el PRI, con 15% de los votos, colocaría 47 y el PRD, con 5%, quedaría con 16 legisladores.

Movimiento Ciudadano, si registrara 5% de la votación, se convertiría en el fiel de la balanza, con sus 15 diputados.

El consenso entre los encuestadores es que ninguno de los partidos emergentes —Redes Sociales Progresistas, Fuerza por México y Encuentro Solidario— alcanzarían los votos suficientes para refrendar el registro. En caso contrario, sus diputados —se da por descontado— se sumarían a la coalición gobiernista.

El dirigente nacional del PRI sostenía al arranque de las campañas que su partido obtendría 20% de la votación y colocaría 90 diputados en la próxima legislatura. Y que si esa tendencia se confirmaba en las urnas, no habría un bloque de contención en San Lázaro.

A una semana del cierre de las campañas, Alito Moreno accedió a suscribir el convenio que asegura la permanencia del PRI en la coalición legislativa que buscará frenar con sus votos a Morena, a partir de septiembre próximo. Su destino quedó irremediablemente amarrado a esa decisión.

Efectos secundarios
OFENSIVA. A una semana del cierre de las campañas, en Campeche arrecia la disputa entre los candidatos a la gubernatura. En ese contexto acaba de hacerse público que la abanderada morenista, Layda Sansores San Román, es propietaria de un inmueble ubicado en un terreno de 1,300 metros cuadrados a la orilla del Golfo de México, en el mar de Campeche, con 600 metros de playa privada y muelle. Esta propiedad, de acuerdo a las versiones públicas, estaría valorada en 50 millones de pesos pero no consta en la declaración 3de3 de la exalcaldesa de Álvaro Obregón.

ESTANCIAS. La oficina del secretario de Turismo, Miguel Torruco Marqués, puntualizó las fechas de su última gira internacional: la noche del pasado 16 de mayo salió de la Ciudad de México hacia Madrid, donde permaneció una semana y participó en la Feria Internacional de Turismo. Su regreso ocurrió el domingo 23 de mayo. Sobre sus actividades antes de ese periodo, no hubo información disponible.

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