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Las lluvias podrían estar acompañadas de descargas eléctricas y granizo, además de ocasionar inundaciones, encharcamientos y deslaves
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Esta y otras medidas no evitaron que Ecuador cerrara 2025 con una cifra récord de 9 mil 283 homicidios, siendo el país más violento en LATAM
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Present{o una herida debajo del ojo, sangrado nasal e inflamación; fue llevado a un hospital para someterse a radiografías y una tomografía
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El galardón será entregado el próximo 18 de noviembre durante una ceremonia en el Museo Soumaya de la Ciudad de México

En un comentario radiofónico con Joaquín López-Dóriga, Raúl Orvañanos, buen portero en su tiempo y mejor comentarista de futbol hoy, dijo que, más allá de las razones del cese de El Piojo Herrera, hay algo mal en la estructura de la selección nacional, pues no hay entrenador que haya salido bien de ese puesto.

Algo tiene que ver el diseño del puesto en el fracaso de tantos y tan distintos entrenadores. Nueve en los últimos diez años: Hugo Sánchez, Jesús Ramírez, Sven Goran Eriksson, Javier Aguirre, Efraín Flores, Enrique Meza, José Manuel de la Torre, Luis Fernando Tena, Víctor Manuel Vucetich y Miguel Herrera. Antes, tres legendarios: Bora Milutinovic, Miguel Mejía Barón, Manuel Lapuente.

En los últimos diez años, Alemania ha tenido un solo entrenador, Joachim Low, y España dos: Luis Aragonés y Vicente de Bosque.

Hace algunos años, en este mismo espacio creí dar con la mecánica que tritura entrenadores de la selección nacional de futbol. (MILENIO, 3/4/08). Es más o menos así:

La afición necesita soñar que su equipo es grande. Medios y anunciantes necesitan vender ese sueño, pues eso garantiza audiencia y negocio.

Público, anunciantes y medios construyen el sueño: se instala la certidumbre colectiva de que el equipo es mucho mejor de lo que es.

La presión colectiva del sueño cae desde el primer momento sobre los jugadores y el entrenador. Pero el entrenador es el que da la cara a los medios.

Para ponerse en sintonía con el sueño, el entrenador empieza a prometer triunfos. Es lo peor que puede hacer, pero no puede no hacerlo. Si no promete, defrauda a la afición y a los medios, que le reprochan su conformismo.

Las promesas están siempre por encima de las posibilidades del equipo. El equipo queda siempre por debajo de los sueños.

La ira de la afición y de los medios cae sobre los jugadores que han fallado y sobre el entrenador que no ha cumplido. La cuerda se rompe por lo más delgado. Es más fácil echar al entrenador que a los jugadores, el público o los medios.

Cumplido el sacrificio, puede reiniciarse la invención del sueño, que llevará al siguiente despertar y al siguiente sacrificio.

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