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En un gran ensayo sobre el peso del relato histórico en la invasión rusa Ucrania, Jean Meyer deja claro que la historia oficial nacionalista es un licor que debe tomarse en muy pequeños sorbos (https://www.nexos.com.mx/?p=70932).

Porque vuelto sustancia de predicación masiva, es un elíxir siniestro, tan peligroso como los tanques y las bombas, y aún más, porque viste los horrores de la guerra con el halo de una lógica, de una nobleza y de una justicia históricas tan ficticias como enardecedoras.

Uno de los ángulos menos visitados y más siniestros de la invasión rusa de Ucrania, es la conversión de Vladímir Putin en Historiador en Jefe de la grandeza milenaria de Rusia.

Esta grandeza incluye la fábula de la hermandad originaria de Rusia con Ucrania, como hermana menor, desde los tiempos en que ni Ucrania ni Rusia existían.

El siniestro periodo estalinista es convertido en esta historia en un pasaje más de las luchas patrióticas de la Gran Rusia contra las asechanzas de Occidente, encarnadas sucesivamente en los suecos, los polacos, Napoleón, Hitler, Estados Unidos y ahora la OTAN.

En su calidad de Historiador en Jefe, dijo Putin:

“Para que renazca nuestra identidad nacional, debemos restablecer los lazos entre las épocas en el seno de una historia unida, sin interrupciones, milenaria, que nos dé las fuerzas internas y nos enseñe el sentido del desarrollo de la Nación”.

En 2012 fue creada la Sociedad de Historia de Rusia, encargada de “unir al país alrededor de los valores esenciales del patriotismo, de la conciencia cívica y del servicio leal del Estado”.

En 2014 fue anexada Crimea.

En 2022, a la hora de la invasión de Ucrania, la agencia oficial RIA Novosti publicó un manifiesto firmado por Timofei Sergueitsev diciendo que la “desnazificación, desucranización y deseuropeanización” de Ucrania duraría “por lo menos treinta años”.

Oír que era necesaria “una limpia total […] de los dirigentes y altos grados” y de “una parte muy considerable de las masas populares que son nazis pasivos, colaboradores del nazismo”.

Especialistas europeos percibieron en el manifiesto el espíritu de Mi lucha, de Hitler, un “guion del genociodio”.

La historia nacionalista creada por Putin terminó en las tropas rusas bombardeando y asolando Ucrania.

Por Héctor Aguilar Camín

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