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Nacional Vinculan a proceso a sujeto extraditado desde México por trata y explotación sexual
La Fiscalía indicó en un comunicado que el hombre fue entregado mediante una deportación controlada en el Puente Internacional Lincoln-Juárez, en Nuevo Laredo
Nacional Inauguran tren que conectará Buenavista con el AIFA
El proyecto permitirá la conexión con el Tren Suburbano Buenavista-Cuautitlán, así como con la Línea B del Metro, líneas del Metrobús y sistemas de transporte en el Estado de México
Nacional Quinta contingencia ambiental suma más de 24 horas en el Valle de México
Esta es la quinta contingencia ambiental activada por ozono en el Valle de México y la sexta en lo que va de 2026 y suma ya más de 24 horas desde su activación este sábado 25 de abril a las 14:00 h.
Economía y Finanzas Festejo del Día del Niño dejará beneficios por 37 mil 500 mdp en México
La Concanaco-Servytur estimó que esta fecha beneficiará a 3.6 millones de unidades económicas del sector comercio, servicios y turismo
Nacional “No me tomó por sorpresa”, dice Esteban Moctezuma sobre su salida como embajador en EE.UU.
Esteban Moctezuma refirió que su salida como embajador en EE.UU. fue un tema que ya había conversado con la presidenta Claudia Sheinbaum

Nadie podría causar más afición en un dispositivo tecnológico como solo Apple lo sabe hacer.

Algo que cruza las fronteras de la locura, de un gasto o inversión (in)necesario, algo poco concebible para algunos y súper legitimo para otros. Y aunque nos duela, comprar un teléfono de alta gama y precio premium es algo que se ha vuelto normal y satisfactoriamente racional.

Quitando las comparaciones, esas inevitables comparaciones y estudios socioeconómicos, comprar un iPhone se ha convertido en un desahogo, además de la felicidad que causa tener este objeto tan deseado y bien logrado. No quiero entrar en discusiones de quién debe o no comprarlo, si vale lo que vale o si es estúpido gastar tanto en un dispositivo de estos… pues para mí no lo es; es mi herramienta de trabajo, comunicación y mi cámara fotográfica. Es el objeto que llevo conmigo la mayor parte del tiempo, me gusta lo que hace por mí y aún más me gusta traerlo conmigo. ¿Por qué no haría una buena inversión en algo que utilizo la mayor parte de mi día?

Si ya se, me puedo volver esclavo de este aparato, o tal vez ya lo sea, toda una discusión paralela en la que tampoco quiero entrar pues ya he escrito mucho de esto en mis artículos de productividad.

Lo único que quiero dejar claro en este texto es que cada quién es libre de comprar lo que quiera, son sus gustos, su “dinero”, y, no siempre, sus deudas. Este objeto del deseo ha hecho más bien que mal por muchos de nosotros. ¿Qué de malo tiene ser un fanático más? ¿Qué de malo tiene querer comprar? ¿Qué de malo tiene caer en la locura? Que juzgue quién nunca ha querido ir por lo mejor de algo.