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Donald Trump resultó absuelto en su segundo juicio político, un revés para quienes, con sobrada razón, lo consideran una amenaza para la democracia. De inmediato advirtió que seguirá buscando la “grandeza de Estados Unidos” y no se descarta que vuelva a buscar la presidencia en 2024.

Con todo, el horror del asalto al Capitolio, la contundencia de los videos presentados por los demócratas en el Senado, las argumentaciones de los mismos republicanos y el voto condenatorio de siete de ellos, ponen este juicio en un nivel muy distinto del primero que Trump enfrentó hace apenas un año.

En ese entonces, menos de 10 por ciento de los simpatizantes republicanos apoyaba la condena, mientras que esta vez cerca de una cuarta parte de ellos estaba a favor de ese desenlace.

Además, aun los senadores republicanos que lo absolvieron, lo hicieron más por cuestiones técnicas —la imposibilidad de enjuiciar a un ex presidente— que por consideraciones sustantivas. El líder republicano, Mitch McConnell, fustigó a Trump y lo responsabilizó por haber instigado al desorden y a la violencia.

Seguramente Trump seguirá pesando en la política, pues su base sigue ahí, como lo evidencian las descalificaciones que ya están sufriendo los senadores que votaron por la condena. Sin embargo, me parece que la gravedad de los cargos y las fisuras en el Partido Republicano serán definitivas para la historia.

Trump mantendrá fuerza mientras no se impulsen reformas que mitiguen la polarización y den esperanza a quienes, marginados por el desarrollo, se ven representados por la derecha nacionalista.

Pero si el pasado sirve de guía, no será esa derecha la que escriba la historia de su presidencia; ni Breitbart, ni sus seguidores, ni los tuiteros que tanto lo festejan. La posverdad no da para tanto.

Con el tiempo, en el armado del rompecabezas, los datos duros y los relatos del periodismo profesional siempre acaban pesando mucho más que las teorías conspiratorias sin sustento.

Y todo lo que atestiguamos la semana pasada en este segundo juicio político, incluidos los discursos de varios republicanos, será crucial en el registro histórico. Trump no fue condenado ahora, pero la historia seguramente dará otro veredicto.