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Deseche cualquier versión que le garantice que algún personaje en especial será el nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) porque si nos atenemos a que depende de la decisión de Donald Trump, podemos ver cómo hay un factor de estado de ánimo presente.

Pero con todo y ese factor imponderable que es el humor de Trump, en el relevo del banco central estadounidense tienen algo que acá simplemente está ausente: un proceso abierto.

Lo que hay que destacar es que con la designación en puerta se ha hecho del conocimiento público que un equipo cercano al presidente e incluso el propio Donald Trump se han dado a la tarea de entrevistar a los candidatos para conocer si sus visiones de la política monetaria de Estados Unidos se acercan a lo que el magnate de La Casa Blanca sueña para su país.

El vicepresidente Mike Pence y el secretario del Tesoro, Stephen Mnuchin, han platicado con un puñado de aspirantes, entre ellos tres a los que los mercados consideran como finalistas.

Por orden de posibilidades, siempre de acuerdo con la especulación de los mercados, Jerome Powell, actual gobernador de la propia Fed. Janet Yellen, actual presidenta de ese banco central y John Taylor, destacado profesor de Stanford.

Otra vez, se trata de una decisión que compete a Donald Trump por lo que incluso aquel que sea designado por la Casa Blanca para ser ratificado por el senado podría no estar en la lista de los más mencionados.

A Yellen ya la conoce todo el mundo, sabe cuál es su estrategia de regreso de una política monetaria hiperlaxa, con todo y planes de liquidez incluidos, a una tasa de interés que coincida con su meta de inflación.

Hasta hoy la política monetaria estadounidense se mantiene del lado de la expansión porque todavía es más bajo el premio por el ahorro que el incentivo para gastar y no perder dinero por la inflación.

Es justo ese proceso de equilibrio lo que ha tenido tan nerviosos a los mercados del mundo desde hace años.

Esa es Yellen. Pero la actual presidenta de la Fed tiene algunas consideraciones negativas en su contra para lograr la reelección vía la designación de Trump. De entrada, es mujer.

Es aberrante que el presidente de Estados Unidos sea un probado misógino que tan mal se expresa de las mujeres, las maltrata y desprecia sin consideración. Fue incapaz por ejemplo de dale la mano a la canciller alemana, Angela Merkel.

Yellen, además ya fue presa de las críticas de Trump durante la campaña porque estaba seguro que trabajaba para la causa demócrata y aunque eso es falso, Trump se cree lo que imagina y no olvida.

John Taylor, el de Stanford, es un gran perfil, pero sin experiencia, en un banco central y eso puede generar cierta inestabilidad durante su curva de aprendizaje.

El más probable es Jerome Powell, conoce la Fed desde dentro y si atendemos a su forma de enfocar la política monetaria, tiene criterios similares a los de la actual presidenta. Sin embargo, no sabríamos si su llegada implicaría compromisos con Trump para encender la máquina de los dólares al gusto del presidente para generar un ambiente artificial de bienestar. O lo que es lo mismo, convertirse en una obediente paloma monetaria.

No habrá de pasar mucho tiempo antes de saber quién será el candidato de Trump a la Fed.