Coahuila fue el laboratorio para probar que Morena está en crisis total, y que los programas sociales no le alcanzan ya para ganar elecciones
La 4T perdió 16-0 en Coahuila. Y usará su aparato de investigación financiera contra quienes le ganaron, y acusó que fue una elección de Estado. Si eso hace perdiendo 16-0 ¿Qué hará cuando pierda 3-2? El aviso es de terror: jamás dejará el poder por ley.
Sí: la presidenta de Morena acusó al ganador, el PRI. ante la UIF, mientras defiende a diario al gobernador con licencia de Sinaloa, a quien pesquisas de EU y declaraciones de narcos señalan como narco y lavador de dinero de narcos. Parece comedia, pero es serio.
Perdió una elección que sabía perdida y donde pierde siempre. Su mensaje es puramente castrochavista: le echará la UIF a los ganadores y no aceptará derrota alguna. Ahí está el gen irresponsable y destructor del jefe López Obrador: fuego a la pradera.
De hecho, el gobierno ya controla absolutamente el órgano electoral (la familia de su presidenta cobra en la 4T), la Suprema Corte, el Tribunal Electoral y se blindó en la Constitución contra toda derrota en las urnas, para eternizar su poder y su control territorial.
Y, para mantener la utilidad de quienes le acarrean lana del narco para ganar, se autorizó a anular las elecciones que pierda, alegando “injerencia extranjera”, lo cual puede ser que en NYT publique, con pruebas, que un gobernador suyo es narco.
Solo por convivir, Monreal afirmó que 15 legisladores de 43 asignados por Morena como promotores del voto en Coahuila, fueron privados de su libertad, por lo que las denuncias pueden ir contra policías estatales y el gobernador priista, Manolo Jiménez.
De lo que sí hay pruebas es de que su compañero senador con licencia Enrique Inzulsa, da nombres y direcciones de opositores al Cártel de Sinaloa, para favorecer a Morena en elecciones, a cambio de permitir el tránsito de precursores de fentanilo.
En lugar de festejar el carro completo en Coahuila, la oposición debe preocuparse, pues lo que provocó fue acelerar el plan oficial para instaurar definitivamente una autocracia en México, y eliminar la competencia electoral, como el chavismo en Venezuela.
El 2027 será el año electoral en que Morena olvidará la cautela ante la presión que le imprime EU, para evitar que imponga en su fronteras sur, un sistema como el que tuvo que frenar Trump en Venezuela, aún al alto costo de intervenir militarmente en el país.
Coahuila fue el laboratorio para probar que Morena está en crisis total, y que los programas sociales no le alcanzan ya para ganar elecciones. Y la solución de Morena, en 2027, será imponer la autocracia castrochavista.
La autocracia convertirá México en una nación esmirriada y partida, con la ideología de Cuba y la economía del chavismo.
Algo, francamente, desagradable.
