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Hay que ser viejo para entender la palabra tapadismo. Se refiere a los tiempos de la hegemonía del PRI, en los que el Presidente elegía a su sucesor entre los miembros de su gabinete.  

Al elegirlo, lo “destapaba”. Todos los aspirantes del gabinete tenían hasta ese momento la condición de tapados. Se decía que no debían moverse, sino esperar los tiempos presidenciales del destape y someterse al veredicto sin chistar.

Era todo un ritual mentiroso y semitiránico. Mentiroso, porque no es verdad que nadie se moviera, todo lo contrario. Semitiránico, porque no es verdad que el Presidente escogía a quien le daba la gana y porque con esa decisión terminaba su tiranía. No podía elegir sin seguir siendo el tirano.

Creo que a fuerza de poner reglas democráticas para huir del tapadismo, hemos creado en nuestro país una especie de “tapadismo democrático”. En particular con el famoso delito de los “actos anticipados de campaña”.

Según esa figura electoral, ninguno de los aspirantes a la Presidencia puede decir que lo es hasta que no empiecen los tiempos legales de la campaña.

Todo el mundo sabe, como con los antiguos tapados, quiénes son los tapados democráticos y que no hacen nada que no tenga alguna conexión con ese objetivo.

Los tapados democráticos deben fingir también, como los antiguos, que no pretenden la Presidencia, pues decirlo con claridad podría ser visto como un “acto anticipado de campaña”.

Al igual que el antiguo tapadismo, el tapadismo democrático tiene el suelo disparejo. Deja hacer a unos tapados más cosas que a los otros.

Los tapados democráticos que son presidentes de partido, como López Obrador, Anaya y Ochoa Reza, disponen de tiempos oficiales y millones de spots para promover su candidatura.

Los otros andan pepenando noticias favorables, dando entrevistas, haciendo giras, dejándose ver, en ostensible desventaja con los que tienen spots.

Unos y otros son tapados democráticos, si cabe la contradicción: candidatos obligados a simular que no lo son para cumplir con las extrañas reglas de su democracia.

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