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A 10 días de que acabe el año, y cuando la crisis por COVID-19 se encuentra en su peor momento en México, no se puede dejar de recordar que si a algún funcionario le fue bien en 2020 fue al encargado de gestionar la pandemia. Sí, a Hugo López-Gatell.

México cierra el año como el peor país en el manejo de la pandemia, según encuesta mundial de Bloomberg, y con la letalidad global más alta, con 9.8 muertes por cada 100 casos, según la base de datos de Universidad de Johns Hopkins.

Sin embargo, el gobierno premió a su gestor de la pandemia otorgándole un poder superior al que tenía como subsecretario de Salud, al cederle además la dirección de Cofepris, para lo cual modificó la ley.

Cofepris no dependía jerárquicamente del gobierno central y tenía competencias y facultades autónomas, pero ya depende, y Gatell es quien da los contratos de farmacias, fábricas, almacenes de medicamentos, dispositivos médicos, ambulancias, hospitales…

Sí: un premio para un gestor de la pandemia que no cree en el cubrebocas: el 28 de septiembre se dedicó a limpiar sus lentes con él y al menos una decena de veces aseguró que el cubrebocas no servía y solo daba “una falsa sensación de seguridad”.

Y voló en avión de pasajeros sin cubrebocas, se hizo fotografiar en la calle comiendo tacos sin mantener sana distancia, en marzo le vendió a China los cubrebocas que había en el país y después se los tuvo que comprar al doble del precio que se los vendió.

Dijo el 28 de febrero que el Covid “no es una enfermedad que ponga en riesgo la vida ni que afecte gravemente la funcionalidad del cuerpo”, y que “el coronavirus circula en la población desde hace decenas de años y es causante de catarros comunes”.

Aseguró el 4 de junio que solo en un escenario catastrófico México llegaría a 60 mil muertos por la pandemia, pero ya van casi 120 mil muertos, y el promedio de edad de los fallecidos es de 55 años; mientras en Europa es de 75 años.

A juzgar por los resultados en el manejo de la pandemia, es evidente que el trabajo de Gatell ha sido deficiente: en vísperas de Navidad, México dio seis pasos atrás hasta colocarse al nivel del mes de mayo, que hasta ahora había registrado el pico más alto.

Gatell ni siquiera ha logrado que su jefe crea en el cubrebocas como el principal y más barato dique de contención del virus. De hecho, el presidente insistió la semana pasada que “el cubrebocas no es indispensable”.

Sin embargo, no lo ha logrado porque no sea persuasivo.

Es que él tampoco cree en el cubrebocas.