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Es muy buena noticia la aprobación por el Senado estadunidense del nuevo acuerdo comercial de América del Norte. Falta el voto de Canadá, pero diríamos que es por un asunto de procedimiento, no de fondo.

La aprobación devuelve certidumbre a las reglas del libre comercio de Norteamérica, en riesgo porque Donald Trump dijo que iba a terminar con el TLC/Nafta.

Aquello creó una incertidumbre fundamental para los inversionistas que afectó la zona moderna, exportadora, industrial, de altos rendimientos, crecida en México desde 1994 con ese acuerdo.

Es de llamar la atención un asunto de forma que quizá es de fondo. En la denominación hay una diferencia de lenguaje que también es de compromisos.

En México hablamos del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN). En Estados unidos se habla del NAFTA: North American Free Trade Agreement.

Nunca firmaron allá un Tratado, que implica la obligatoriedad duradera del país, aprobada por el Congreso, sino un Acuerdo, una propuesta del gobierno en turno que autoriza el Congreso.

Por eso el gobierno estadunidense, y los otros que firmaron, podían decidir salirse de él unilateralmente, con solo notificarlo a sus socios, con seis meses de anticipación, sin consultar sus Congresos.

Lo cual quiere decir que el Acuerdo es sólido pero revocable políticamente, según la voluntad del Ejecutivo. Los Tratados no son revocables sin la anuencia del Poder Legislativo.

Creo que esta ambigüedad terminológica esconde una confusión política de la mayor importancia para el nuevo acuerdo comercial que ha aprobado el Senado estadunidense.

En la versión verbal mexicana hablamos de algo sólido, convenido de Estado a Estado. Hablamos de un Tratado. En la versión verbal estadunidense hablamos de un acuerdo, revocable de gobierno a gobierno.Se dirá que es cuestión de forma, pero en México aún hablamos del T-MEC: Tratado de Libre Comercio de México, Estados Unidos y Canadá, y allá han firmado el USMCA (Acuerdo de Estados Unidos, México y Canadá).

Dicho esto, el hecho es que la aprobación estadunidense del T-MEC/USMCA, da a los inversionistas seguridades que estaban en duda. Gran noticia para el entorno de incertidumbre que rige la economía mexicana.

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