Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Sonrisas de Noche Buena

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Manuel AjenjoEl Privilegio de Opinar

Desde que empezó el confinamiento por la pandemia de Covid-19, he publicado memes de humor relativos a este mal que aflige a la humanidad

Desde que empezó el confinamiento por la pandemia de Covid-19, he publicado memes de humor relativos a este mal que aflige a la humanidad. Con la creación de estas frases cortas, mordaces, irónicas, cómicas y sarcásticas se demuestra que el ser humano al sentirse vulnerado por algún mal recurre al sentido del humor para exorcizarlo.

Hoy, tal vez por encontrarnos en temporada navideña me siento como un campo sin vacas: desganado. Por esta razón decidí ofrecer una antología de los mejores memes publicados durante la cuarentena. En abril publiqué la columna titulada Chistes vs. Covid-19, en la que hice una compilación de memes sobre el tema.

Hoy prescindiré de los publicados en esa ocasión. Recurriré a los que únicamente han aparecido una sola vez en la columna y a uno que otro inédito. Como este: Si te mandan a la chingada, no vayas. Recuerda que hay que quedarse en casa.

¿Lo del cierre de las escuelas es con los niños adentro o afuera? Digo, para organizarme.

Si me dicen que hable ahora o calle para siempre elijo calle.

¿Alguien sabe a partir de cuándo podemos recibir gente en la casa? Mi esposa ya tiene dos días tocando.

El contagio del VIH se produce haciendo el amor. En cambio con el pinche Covid-19 te contagias tocando el timbre.

El error fue llamarlo Covid-19, si le hubieran puesto Cruz Azul hubiera sido fácil eliminarlo.

Ahora con las clases en línea mi esposa se apropió del papel de directora y me nombró conserje, quiere que yo lave los trastes y mantenga limpias las instalaciones escolares.

Llevar el cubrebocas por la calle debajo de la nariz previene del Covid-19 porque la gente se da cuenta que eres un pendejo y se aparta de ti.

Me hubiera gustado que el Covid-19 hubiera empezado en Las Vegas, porque lo que pasa en Las Vegas, en Las Vegas se queda.

No pienso agregar el año 2020 a mi edad porque no lo usé.

El sida nos puso condón; el Covid-19 nos tapó la boca; ya veremos en la próxima pandemia qué agujero nos tapan.

¿Se acuerdan cuando castigaban a todo el salón por culpa del más pendejo? Más o menos por eso se va a extender la cuarentena.

Ha tomado tanto durante el confinamiento que su grupo sanguíneo ya cambió. Ahora es A-peritivo.

Ahora que están sin hacer nada en sus casas, pónganse a ensayar Payaso de Rodeo para que luego no anden en los bailes estorbando a lo pendejo.

Poco a poco se irán abriendo las iglesias y los moteles. Se les pide paciencia a los fieles e infieles.

Ni en mis pensamientos más locos imaginé entrar enmascarado a un banco y salir con dinero.

A estas alturas de la pandemia si llega un OVNI, me abduce y me lleva, no lo tomaría como un secuestro sino como un rescate.

Roberto, hueles a alcohol, volviste a tomar. No mi amor, fue un rebrote.

Veo gente en restaurantes, en la playa, viajando, haciendo fiestas y reuniones y yo sentado en mi casa como si hubiera una pandemia.

Boda en la pandemia: Los declaro marido y mujer, pueden darse un codazo.

Creo que soy feliz pero asintomático.

Quedará en la historia que fuimos esa generación a la que le pidieron “no hacer nada” y ni eso pudimos hacer.

Termino deseándoles a todos una Feliz Noche Buena en familia. Agradezco a todos los que me leen, con mayor razón a los que, además de leerme, me felicitan y hasta a los que me insultan como el culto caballero don Gilberto Lozano que en el renglón dedicado a hacer un comentario de mi columna escribió la palabra pendejo lo que me hizo recordar al clásico que dijo: “En mi vida he recibido muchas cartas sin firma pero nunca había recibido una firma sin carta”.

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