Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

Son tiempos de respeto

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

En la participación de México en la Asamblea General de la ONU, al equipo de Relaciones Exteriores y de Presidencia, olvidaron de qué se trataba o ni siquiera buscaron apegarse a los lineamientos para presentar su mensaje

Dicen por allí que los significados están en las personas, no en las palabras. Cada uno de nosotros nos conforma un pasado y una cantidad innumerable de acciones que nos han definido ciertas características a nuestras personalidades, claro, para bien y para mal.

Somos los que somos, no solo por lo que hablamos sino por lo que hacemos, y el cómo lo hacemos; y aquí es donde cada día me da más gusto de leer sobre la importancia de la comunicación no verbal porque en estos tiempos estamos expuestos a ver repetidamente a nuestros personajes políticos.

La comunicación política es un pequeño rompecabezas que día con día hay que armarlo, como ya lo he dicho algunas veces, siempre tiene mensajes visibles e invisibles que ayudan a posicionar alguna idea o postura.

Nuestro sistema de comunicación no solo es nuestro amplio o pobre vocabulario, sino el cómo movemos nuestras manos al hablar, el cómo miramos a quien nos aclama atención, el cómo nos vestimos ante los distintos compromisos personales o profesionales y sin duda, las distintas categorías conductuales.

Una persona normal, común y corriente sin ningún tipo de presión por cuidar su imagen, como a diferencia de un político, cada uno de sus movimientos del cuerpo van entrelazados con sus gestos, vaya se da como de manera automática.

La mayor parte de los estudios de la comunicación entre el cuerpo y el entorno, marcan que no producimos los gestos de manera aventurada, sino que van de la mano con lo que estamos hablando, con las emociones que nos causan y también lo que inconscientemente queremos demostrar.

Una va con la otra, y así es que logramos una conversación con alguien y muchas veces logramos hacer que nuestro mensaje sea suficientemente claro para no volverlo a explicar. Como por ejemplo cuando estamos en desacuerdo, nuestro ceño termina por fruncirse, el cuerpo se tensa, utilizamos las manos para reiterar la idea y el tono de voz sube.

Somos emoción, queramos o no y por eso hay lugares y tiempo para todo, porque no es lo mismo que usted hable con su jefe de la felicidad que sintió durante su cita con la persona que ama, a que se lo comparta a su mejor amigo.

No es lo mismo contar un chiste sarcástico en un funeral o en una fiesta en casa, nuestros códigos de conducta están marcados de manera automática, bueno, básicamente el criterio y las normas sociales los han ido dictando así.

Entonces para un jefe de Estado, quien es la máxima figura política pública de un país, sus códigos de comunicación deben de ser vigilados meticulosamente y aún más, si el mensaje que emitirá será compartido con el resto de mandatarios de otros países.

Más allá del desarreglo físico y el desinterés por respetar la investidura que evidenció nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador en la 75 Asamblea General de Naciones Unidas, tocaré un tema global: el respeto.

Hoy la mayoría de los países tienen cientos y miles de hombres, mujeres y niños fallecidos por el virus del COVID-19,  el cual ha venido a colocar al mundo entero en una crisis sanitaria.

La preocupación es mundial, la urgencia por encontrar medidas sanitarias y económicas que no hagan colapsar a las distintas sociedades, son temas que se pusieron sobre la mesa.

Al final, la preocupación y la búsqueda por encontrar una solución en conjunto y el respeto por la pérdida de vidas.

Los rostros comúnmente nos emiten la información relacionada con las emociones, mientras que las posturas del cuerpo o hacia dónde dirigimos la cabeza suelen comunicar aspectos generales.

Por eso es que las tomas que todos vemos en este tipo de eventos, son encuadres horizontales en donde más importa es la mitad del cuerpo. La cabeza, el torso y las manos, lo demás varía.

Cada mandatario que participó en la Asamblea General de la ONU, mostró un rostro serio, lo más sobrio posible y es que la situación no es para más. No estamos en tiempos de reírnos, de aplaudir o de caer en algún tipo ocurrencia.

En la participación de México en la Asamblea, al equipo de Relaciones Exteriores y de Presidencia, olvidaron de qué se trataba o ni siquiera buscaron apegarse a los lineamientos para presentar su mensaje.

El presidente López Obrador en la Asamblea General de la ONU. Captura de pantalla

 

Basta ver la galería de imágenes que aquí les presento, para deducir que nuestro país quedó en desventaja, nos colocamos en los que no aportamos absolutamente nada en esta Asamblea. En el buscador no aparece nada a nivel internacional sobre nuestra participación.

Vimos a un presidente que aprovechó un par de ocasiones para sonreír, para colocar ante todo los temas que le embelesen, los que repite día con día y que no lleva a nada.

Denotó un desinterés hacia la gente, que mire que es mucha, que está sufriendo por esta nueva normalidad que ha traído desempleo, crisis sanitaria y mucha hambre.

Olvidó que son tiempos para ser “fraterno” con su propia gente, no con el resto de los países o con los representantes presentes. No se trata de decir, sino hacer y transmitir.

Continuó transmitiendo su postura ensimismada en hacerse creer que todo va bien, como si estuviera alejado de su propio país y de lo que se sufre.

Como se lo he comenzado a explicar a mi hija de tres años, hay tiempos para todo, pero se deben de respetar uno y otro. Es igual para los adultos y en pleno 2020, son tiempos de empatía y de respeto.

Por eso hoy no solo fueron sus palabras, sino su persona, la que dio una equívoca imagen de nuestro país y sus múltiples pesares.

 

Emmanuel Macron, presidente de Francia en la Asamblea General de la ONU. Captura de pantalla
Xi Jinping, presidente de China, en la Asamblea General de la ONU. Captura de pantalla
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, en la Asamblea General de la ONU. Captura de pantalla
Vladimir Putin, presidente de Rusia, en la Asamblea General de la ONU. Captura de pantalla

Hasán Rohaní, presidente de Irán, en la Asamblea General de la ONU. Captura de pantalla
Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, en la Asamblea General de la ONU. Captura de pantalla

 

Con información de López-Dóriga Digital

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