La guerra contra Irán y el narcisismo de Trump hunden al mundo en una crisis energética global que amenaza con una recesión sin precedentes
La incontenible guerra con Irán —que se extiende peligrosamente en todo Medio Oriente— cobra cada vez más vidas humanas, genera costos de mil millones de dólares diarios que aumentarán, confronta a naciones árabes, paraliza parte de cadenas globales de transporte de petróleo, dispara el precio por barril y genera una severa crisis energética mundial, que Rusia busca aprovechar para recapitalizar su economía, confirman al pie de la letra las desesperadas advertencias que hizo hace 10 años la organización “Duty to Warn”.

Fundada por la Dra. Bandy Lee y 27 reconocidos y experimentados psiquiatras, psicólogos y expertos en salud mental de Estados Unidos (muchos otros profesionales que coinciden evitaron participar por temor a represalias), se dedicó a estudiar, evaluar y diagnosticar durante años el gradual deterioro de la condición mental del actual presidente, lo que tristemente fue visto con indiferencia y poco interés.
“¡Donald Trump es el hombre más peligroso del mundo, porque puede disparar misiles en cualquier minuto, contra cualquier nación, contra enemigos políticos o económicos, instigado por su familia…!”, advertían.

Los expertos alertaron que “el poder y más, el poder absoluto, como el que la dócil mayoría republicana dio al presidente, magnifica psicopatologías, mientras crea sentimientos de grandiosidad, alimentados por el culto a la personalidad, el canto de las multitudes y el ilimitado ejercicio del poder”.
Los expertos en salud mental describían con precisión esta actitud:
“Los narcisistas patológicos tienen cada vez más ideas desordenadas, su visión es nebulosa, ven al mundo no como es, sino como quisieran o necesitan que sea, para preservar su creencia de ser especiales”.
“A escala global, como pasó con Nixon, por alimentar su ego, pueden iniciar acciones militares; el mundo precario o cuidadosas evaluaciones no importan, el despliegue de poder y superioridad son tranquilizantes cuando los narcisistas patológicos sienten que se derrumban internamente”.
La guerra de Irán es la cristalización de sus temores.
Cuando Trump estaba ansioso por emitir una falsa “declaración de victoria”, acreditándose el “mérito” de asesinar al Ayatolá Alí Jamenei, Líder Máximo del Gobierno Islámico de Irán durante 40 años, y “obliterar” instalaciones nucleares, arsenales, la flota naval de la antigua Persia y demoler ciudades enteras, sin autorización del Congreso e ignorando a aliados y a la ONU, solo para satisfacer a Israel —no para liberar al pueblo de la dictadura teocrática, sino para lucrar con su petróleo—, en lugar de la “rendición incondicional” que exigía, todo se le complicó.
Irán cerró el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del suministro mundial de petróleo, generando una grave crisis energética global, disparando los precios de combustibles, creando volatilidad, incertidumbre y otros efectos devastadores en los mercados financieros mundiales, dejando a Trump sin más alternativa que recurrir a los aliados europeos de los que se distanció, flageló con tarifas comerciales ilegales y con quienes no consultó su guerra contra Teherán.

Les urgió a “integrarse a una coalición” y enviar unidades navales para garantizar la circulación segura en el estrecho de Ormuz, acción que tendría un costo económico y en materia de seguridad a aliados que antes se negaron a levantar sanciones impuestas a Rusia por invadir Ucrania, permitiendo a Putin obtener beneficios de la crisis.
El canciller alemán Friedrich Merz respondió que “esa no es una guerra de la OTAN”. Japón y Australia dijeron: “esta no es nuestra guerra, nosotros no la comenzamos”, postura similar a Francia, Gran Bretaña y Corea del Sur.
China guardó silencio, mientras se habla de aplazar el viaje de Trump a Beijing para entrevistarse con el presidente Xi Jinping.
El presidente estadounidense respondió con coraje y amenazante:
“No cooperar será muy malo para el futuro de la OTAN”, dijo.
Por lo que la costosa guerra, que cada día cobra más vidas humanas, suma ya 22 mil millones de dólares, a las que se añaden miles de millones más por la pérdida de costosos aviones KC-135 de abastecimiento de combustible aéreo, al menos tres F-15E Eagles por fuego “amigo” en Kuwait y costosos sistemas de radar en sus bases militares, podría extenderse más de lo que Trump “creyó”.
Mojtaba Jamenei, el nuevo líder máximo, segundo hijo del líder asesinado por Estados Unidos, anunció que solo embarcaciones que tengan permiso del gobierno iraní pasarán por el estrecho de Ormuz, no las de aliados de Israel y Estados Unidos, mientras propone el uso de yuanes (la moneda china), no dólares, para transacciones de petróleo.
Y es que, a diferencia de todos sus antecesores, en lugar de leer el Presidential Daily Briefing (PDB); investigar la amenaza real que Irán representaría para Estados Unidos al margen de la presión ejercida por Israel; evaluar, planear y analizar con auténticos asesores experimentados las posibles consecuencias de un conflicto militar, el mandatario reveló que “Steve (Witkoff), Jared (Kushner, su yerno), Marco (Rubio, secretario de Estado) y Pete (Hegseth, secretario de Defensa) le dijeron que creían que Irán iba a atacar”.
El padre de Jared Kushner, quien —sin nombramiento oficial— se ha convertido en “negociador” de asuntos de interés nacional entre la Casa Blanca, el Kremlin, Kiev y Tel Aviv o Irán, es íntimo amigo de Benjamín Netanyahu.
Las consecuencias, como era de esperarse, fueron caóticas, devastadoras y terribles; amenazan la paz y estabilidad económica global, castigan aún más a los estadounidenses que, en lugar de bajos precios de comida, combustibles y control de la inflación, ven aterrorizados el incontrolable incremento de precios, la sombra de una recesión y apoyan el inminente control demócrata en las dos Cámaras del Congreso en la elección de medio término a fin de año, lo que Trump trata de impedir con una iniciativa de ley de sus incondicionales lacayos republicanos que le darían injerencia en los comicios que la Constitución no le otorga.
El ataque a Irán se realizó sin consultas previas con aliados europeos que enfrentarían consecuencias y de quienes Trump se ha distanciado, sin aprobación del Congreso, sin explicación clara al pueblo estadounidense, lo que medios informativos honestamente han reportado, desmintiendo la falsa narrativa oficial, por lo que ahora las grandes cadenas de televisión, especialmente CNN, enfrentan amenazas de cancelación de sus licencias “si no se apegan a la narrativa oficial”.
Toda la información del narcisista que sin mérito alguno grafitea con su nombre instituciones culturales, políticas, destruye la Casa Blanca, gobierna con falsedades, ataca, insulta, denigra a sus enemigos políticos o gente que le supera en conocimiento mientras borra la historia de este país y las contribuciones de las minorías étnicas, está contenida en el libro El peligroso caso de Donald Trump, con extensas evaluaciones y estudios sobre la salud mental del mandatario.
El fascinante libro de los expertos, reconociendo límites impuestos por la regla Goldwater y que debió haber sido leído por líderes mundiales y votantes, contiene dictámenes sobre narcisismo patológico, hedonismo con disparidad cognitiva, demencia y desórdenes de ansiedad, que ahora constituyen una explicación y mapa de su comportamiento y acciones que, en solo un año, han puesto de cabeza al mundo, hundido en una crisis económica a Estados Unidos, generado cuantiosas pérdidas económicas y podrían generar nuevas tensiones en el mundo.

