En vez de poner toda la energía del país en ser más fuerte ante un panorama adverso con EUA, estamos discutiendo una Reforma Electoral que no es la necesaria. Sea por Dios
LIC. JESÚS RAMÍREZ CUEVAS,
COORDINADOR DE ASESORES,
PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA:
Es una pena que la presidenta Claudia Sheinbaum no haya acudido al Foro Económico Mundial que se celebró en Davos, Suiza, donde se reúnen los grandes capitales y los líderes políticos mundiales. Dados los discursos pronunciados y las posturas asumidas, es probable que este foro se convierta en un parteaguas en las relaciones internacionales y la definición de soberanía.
Donald Trump, presidente de EUA, llegó con la espada desenvainada -además de un gran séquito- exigiendo la entrega de Groenlandia, aunque le bajó un poco la intensidad al declarar que no la tomaría por la fuerza. Tal vez el mandatario estadounidense empezó a reaccionar al toparse con un frente de rechazo.
Después míster Donald sostuvo una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Tutte, y celebró haber alcanzado un acuerdo marco respecto de Groenlandia. No dio mayores especificaciones sobre el acuerdo, pero lo que sí quedó claro es que no tendría la propiedad de la isla, pues como dijo un alto funcionario del gobierno danés, la OTAN no está facultada para negociar la transferencia del territorio de un miembro de la Organización a otro.
Lo único claro hasta este momento es que Dinamarca, Groenlandia, la OTAN y EUA sostendrán pláticas para garantizar dos cosas: la llamada Cúpula Dorada de defensa en el Ártico y que ni Rusia ni China lleguen a tener una predominancia económica o militar en esa región.
¿En qué consistió el rechazo tan abierto a Donald Trump?
Por una parte, Jesús, el Parlamento Europeo puso en suspenso la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos. Como declaró Bernd Lange, presidente de la Comisión Legislativa de Comercio del Parlamento Europeo, las amenazas estadounidenses contra Dinamarca y Groenlandia no daban espacio a otra alternativa.
Emmanuel Macron no se quedó atrás al instar a la aplicación de la “bazuca comercial”. Se trata del Instrumento Anticoerción, una herramienta legal de defensa diseñada para proteger a los países de la Unión Europea ante presiones económicas o chantajes por parte de terceros países, ya que “no somos respetados y no se respetan las reglas del juego”.
Sin lugar a dudas, Jesús, quien se llevó las palmas literalmente fue el primer ministro de Canadá, Mark Carney, cuyo discurso bien puede abrir un poco los ojos y los caminos para México:
“Existe una fuerte tendencia de los países a adaptarse para sobrevivir, a acomodarse, a evitar problemas, a esperar que la obediencia (a las superpotencias) compre seguridad. Pues bien, no lo hará. (…) Este pacto ya no funciona. (…) Las grandes potencias han comenzado a utilizar la integración económica como arma, los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción y las cadenas de suministro como vulnerabilidades que pueden explotarse”. Pero Carney advirtió: “Las hegemonías no pueden monetizar indefinidamente sus relaciones”.
El ministro canadiense habló sobre las alternativas para las potencias medias, las cuales deberán empezar por reconocer que el orden internacional permitió una globalización comercial, pero en el camino se aplican las reglas de manera asimétrica y ahora el mundo está al límite. Es decir, no está esperando que EUA cambie y así lo sentencia: “Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición”.
Ante tales condiciones, Carney exhorta a las potencias medias a que en vez de resistir individualmente las presiones, apuesten por invertir en una resiliencia fruto de la complementariedad con otras naciones y, desde luego, la construcción de su fortaleza interna. Y vaya que Canadá está haciendo todo para ser cada vez más fuerte y tener más que ofrecer a esos países que hoy son buleados por las superpotencias.
Tiene un concepto de lo más intersante: la geometría variable; es decir, diferentes coaliciones para diferentes temas, basadas en valores e intereses comunes. Y aquí la palabra “valores” tiene un peso específico.
En concreto, Canadá ha firmado 12 acuerdos comerciales y de seguridad en los cuatro continentes, incluida la promoción del comercio Transpacífico con la Unión Europea; está formando clubes de compradores de minerales críticos dentro del G7 “para que el mundo pueda diversificarse y reducir la concentración de suministros. Y en inteligencia artificial, cooperamos con democracias afines para asegurarnos de no vernos obligados, al final, a elegir entre hegemonías y gigantes tecnológicos”.
El espacio no me permite extenderme más sobre lo expuesto por Carney. Baste decir que todos sus movimientos y decisiones se traducen en soberanía económica que, sumada a la alianza con países de VALORES comunes, se traduce en soberanía política.
Al igual que Canadá, México es una potencia media y podría ser mucho más si dejara atrás las mezquindades políticas y se enfocara a desarrollar todas sus fortalezas internas para enfrentar en mejores condiciones las coerciones del exterior. Pero no veo la decisión para hacerlo.
En vez de poner toda la energía del país en ser más fuerte ante un panorama adverso con EUA, estamos discutiendo una Reforma Electoral que no es la necesaria. Sea por Dios.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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