“Parecen mejor adiestrados los anarquistas que los policías”, comentó noche Azucena Uresti en MILENIO TV, y quizá tenga razón: los vándalos no solo están entrenados en ponerse y quitarse rápido capuchas y en cambios radicales de apariencia y actitud, sino en lo que deben alegar si son pillados, confiados en que sortearán los escollos ministeriales o judiciales y quedar impunes.

A la Procuraduría del DF se le exigen los videos o las fotos en que se vea delinquiendo a los tres detenidos la noche del lunes (uno del IPN, dos de la UNAM), y su defensor Miguel Méndez dice haber entregado al MP imágenes donde los jóvenes aparecen “pacíficos”.

Como evidenció el caso del detenido a lo güey el viernes reciente (reconocida por él mismo su conducta ilegal), lejos de que se “criminalice la protesta”, estos depredadores suelen colarse entre manifestantes.

De los videos y fotos de actos delincuenciales, conviene recordar que si fueran requisitos únicos para la procuración y administración de justicia, nunca habría procesos ni sentencias de culpabilidad.