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“La decisión de cancelar el aeropuerto de Texcoco podría ser considerada la peor estupidez de un presidente en la historia económica”, escribió Financial Times el jueves 30 de octubre de 2018.

Dos años y medio después, la Auditoría Superior de la Federación le dio la razón: pese a que el actual gobierno dijo que la cancelación costaría 100 mil millones de pesos, en realidad será de 331 mil 966 millones.

El boquete en los bolsillos que abrió esta administración (a los mexicanos nacidos, y a los que están por nacer) continuará hasta después de muerta y enterrada la generación de políticos que gobierna hoy.

Porque es una deuda a pagar con los impuestos (de quienes pagan impuestos) hasta que sea cubierta. O sea: la decisión de una sola persona será una espada de Damocles sobre las cabezas de millones, por años.

La cancelación del NAIM es el símil mexicano de la decisión con la que Hugo Chávez hundió a Venezuela (para muchas décadas) en abril de 2003, cuando despidió de tajo a 17 mil 871 altos profesionales de Petróleos de Venezuela.

Aquel error histórico de Chávez ha sido explicado por Ibsen Martínez:

Es ya un tópico de politología pop afirmar que Venezuela se jodió el lunes 27 de febrero de 1989, día en que estalló una inopinada ola de sangrientos motines y saqueos: el Caracazo que anunció el principio del fin de nuestro Estado social de derecho.

Yo tengo para mí, en cambio, que el país se jodió el día de abril de 2003 en que Hugo Chávez despidió, en retaliación y de un plumazo, a 17.871 altos gerentes y técnicos de alto desempeño, crema y nata de la petrolera estatal, su cerebro. Hablamos de casi la mitad de los trabajadores que la empresa empleaba por entonces. No hay en el mundo corporación alguna, petrolera o no, que pueda sobrevivir a tal hecatombe.

Siguiendo el tono de Ibsen, no hay en el mundo un país cuya economía pueda sobrevivir a un cataclismo como la cancelación del aeropuerto de Texcoco: de entrada, México se hundió enseguida en la crisis más larga de su historia.

En el primer año de gestión del actual gobierno, la economía cayó menos 0.1 por ciento; y en el segundo a menos 9.5 por ciento.

Provocó además que, por primera vez, la economía mexicana perdiera la sinergia que traía desde 1993 con la estadounidense.

Entonces 2018, el año de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, fue el año en que se jodió México. Ahí está el dato de la Auditoría Superior de la Federación. ¿Qué se echó atrás? Con un apretón así cualquiera le baja.

Así que el primer dato que dio es el que vale.