Hasta el escudero de Evo Morales rechazó el fraude electoral de Daniel Ortega en Nicaragua. Sí: el presidente de Perú, Pedro Castillo, se separó está vez del Eje La Habana-Caracas. En tanto, México apoya a Ortega con su silencio, junto con Osetia del Sur.

Aunque hay que aceptar un principio de congruencia: Ortega metió a la cárcel a siete candidatos a la presidencia, y el gobierno mexicano busca meter a un aspirante, Ricardo Anaya. En ese sentido, es mejor no condenar para no dar a pie a ser condenado.

En esa línea, el gobierno mexicano se negó en la OEA a condenar a la dictadura de Venezuela en la OEA por usurpar las funciones de la Comisión Nacional Electoral y realizar elecciones sin supervisión externa. Y ya se sabe lo que aquí cree el presidente sobre el INE.

Como sea, será un noviembre de morder silencios para el gobierno de México, pues el 21 próximo apoyará otra pantomima electoral, la de su otro dictador aliado, Nicolás Maduro, quien al igual que Ortega, competirá sin oposición en unas intermedias de pacotilla.

La ración de tragar sapos sigue: el gobernante designado cubano reprimirá este domingo en la isla una marcha cívica por la liberación de los presos políticos. El dictador cubano fue orador principal en las Fiestas Patrias de México, así que la 4T hará mutis.

Son apoyos vergonzosos por parte de México a regímenes dictatoriales que registran violaciones a los derechos humanos y practicas de terror deleznables, como el de La Habana, y acusados de crímenes de lesa humanidad, como los de Managua y Caracas.

Además de que tampoco son buenos los tiempos para mezclarse con ninguno de los tres, ya que en cualquier momento empezaran a estallar escándalos que van a salpicar a aliados políticos de la 4T, que van desde Podemos en España hasta a Evo Morales en Bolivia.

Porque Alex Saab, un prestanombres de Maduro, negocia una rebaja de 15 años de cárcel en Estados Unidos. Y Saab está vinculado, desde 2019, a negocios en México que violan las sanciones de Washington a Venezuela por prohibir la democracia.

Y el exjefe de espías del chavismo, El Pollo Carvajal declara en una cárcel española sobre el financiamiento ilegal de la dictadura venezolana a aliados del gobierno mexicano: los Kirchner, Evo Morales, Lula, el colombiano Petro y el partido español Podemos…

Es cierto que México tiene un seguro de vida ante Estados Unidos porque le persigue migrantes, pero en este caso el problema no es Estados Unidos, sino los aliados del gobierno mexicano, envueltos en un cochinero de intereses inconfesables que está por estallar.

Frente a todo esto, el gobierno mexicano ha escogido meter la cabeza bajo el ala.

Dejar pasar.