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Sin expropiar CFE y acabar de reventar las Pymes, seguirá cojo el modelo de control social castrochavista de la 4T. Porque de eso se trata la reforma eléctrica: de tener control social, aumentando la planta de trabajadores del Estado para secuestrar su voto electoral.

Pero, en tres años de gobierno, no únicamente fue incapaz de aumentar la planta de trabajadores del Estado, sino que provocó la pérdida de un millón de empleos en la empresa privada, porque metió a México en la peor crisis que ha sufrido el país desde 1932.

El proyecto de control social tuvo feliz inicio con la cancelación del aeropuerto de Texcoco, pues quitó al capital privado la fuerza decisiva que traía en el modelo de desarrollo de México, desde 1990, pues pagaba el salario de la mayoría de los mexicanos.

“Cancelar el aeropuerto de Texcoco podría ser considerada la peor estupidez de un presidente en la historia económica”, escribió Financial Times. Cierto o no, la cancelación le está costando 331 mil 966 millones de pesos, sólo en indemnizaciones a empresarios.

Y, además, la cancelación asustó tanto a los empresarios que empezaron a llevarse su dinero y dejar de invertir. Datos del Banco de México indican que, sólo en 2021, se llevaron 257 mil 601 millones de pesos, que es la salida de capital más alta desde 1992.

En 2020 ya habían sacado 257 mil 239 millones. El modelo castrochavista de control social indicaba que al menos parte de ese dinero huido tendría que ser sustituido con el que se conseguiría con base en expropiaciones, y construyendo obras del Estado.

Sin embargo, sólo ha podido expropiar un puñado de tierras en Quintana Roo, y las obras del Estado avanzan a trompicones y gastando hasta cuatro veces más de lo que podrán producirle: el aeropuerto de Santa Lucía, Tren Maya y refinería de Dos Bocas.

Sólo esas tres obras se chupan 64 mil 900 millones de pesos del presupuesto del gobierno, mientras que los empresarios dejan de invertir más de 600 mil millones de pesos: o sea, no cuadra la caja con el billete. Pero de donde sacas y no echas, se acaba.

El gobierno dice que, en 2021, el monto de las remesas superó cuatro veces la cantidad que sacaron del país inversionistas extranjeros. Ah, pero las remesas no generan empleos como sí generan los inversionistas.

El gobierno se felicita porque “la salida de capitales extranjeros equivale apenas a 25 por ciento del billón de pesos que enviaron los connacionales desde Estados Unidos, durante el año pasado”.

Sí, pero las remesas son apenas pan para hoy.

O sea, sólo mantienen la paz social, y no el control social que necesita la 4T para tener futuro.