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Es insultar la inteligencia del presidente decir que no piensa por él mismo y sus asesores no lo ayudan, cuando afirma que son una creación neoliberal el feminismo, ecologismo, defensa de los derechos humanos, la protección de los animales. No: él piensa así.

El gran éxito del presidente fue lograr que la mayoría observase en él lo que esa inmensa mayoría quería ver. La verdad es que su discurso político nunca se centró en el feminismo, ecologismo, defensa de los derechos humanos, la protección de los animales.

Durante su estreno como gobernante, en la Jefatura de Gobierno del DF (2000-2006) esos temas no estuvieron en su cuadrante como conductor de la sociedad, ni tampoco nuclearon sus tres campañas presidenciales. ¿A qué viene el asombro por sus dichos?

Porque otro éxito suyo es que haber convencido a muchos de que es de izquierda, aunque carece de alguna ideología clásica, al igual que sus aliados continentales, Trump, Díaz-Canel, Maduro, Ortega, Evo, cuya ideología es permanecer en el poder siempre y como sea.

Entonces, a todas estas, vale la pena un debate sobre ¿qué es ser de derecha, qué es ser de izquierda? No todo mundo lo tiene claro, aun cuando existe un rasero aceptado para definir ambas dentro de la democracia:

—La derecha propugna la libertad con orden, la compasión, el mercado, la competencia, la eficiencia, la propiedad y el emprendimiento individual. La derecha defiende al individuo.

—La izquierda propugna la libertad con igualdad, la justicia, la preeminencia del Estado, la colaboración, la participación, la solidaridad y la regulación. La izquierda defiende al grupo.

Para el analista Julián Andrade, por ejemplo, lo que defiende y define a la izquierda es la defensa del medio ambiente, la protección de los derechos humanos, el feminismo y la búsqueda de la igualdad, en su sentido político y social.

Sin embargo, en una grabación que se escuchó muchísimo durante el surgimiento del Movimiento #YoSoy132, Saúl Alvídrez (su entonces vocero, hoy activista y autor de un documental sobre documental sobre Noam Chomsky y Pepe Mujica), explicaba:

Porque yo soy de izquierda, güey, y empecé trabajando güey, por equis razones del destino que luego te platicaré güey, en “México, ahora o nunca”. Yo era como la voz joven de ese colectivo donde está Jenaro Villamil, el de Proceso, Epigmenio Ibarra, Virgilio Caballero, Anabel Hernández, Alfredo Jalife, o sea los güeyes más vergas de este país güey, que, güey no van a estar jamás con Televisa o con TV Azteca porque son muy vergas y esos güeyes no van aguantar que les digan qué decir, güey.

Cuestión de admitir sin complejos de qué lado está nuestro pensamiento, y tampoco es obligatorio gritarlo.

Por eso el voto es secreto.