El proceso de interno de Morena para designar sus nueve candidaturas estatales para 2024, mostró el diseño del Maximato que prepara el presidente: en ese proyecto, todos son prescindibles, se la deben y ninguno se mueve. Yo el supremo, si estás conmigo, soy el único.

A Claudia Sheinbsaum pudo decirle en privado que su candidato Omar García no transitaría, pero no se lo dijo para humillarla: que viera el estadio Azul vacío, que comprobara que el bastón de mando es una farsa… que no se la crea.

Anuló moralmente a Omar García, sólo porque viene del régimen anterior, y no le lamió las botas para sumarse al suyo. Sí, otros del régimen anterior se le sumaron y los premió, pero previa genuflexión pública, como Germán Martínez. Que se sepa que, ante él, hay que postrarse.

Usó como servilleta a Ignacio Mier para que, como presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, le aprobara sin una coma todo lo que quería. Para eso, le hizo creer que sería candidato en Puebla, y atrasó 10 días los anuncios de las candidaturas.

Mier logró la reforma para debilitar al Poder Judicial y la aprobación del presupuesto, sin un peso de apoyo para los damnificados de Acapulco. Mier fue tan adulón que admitió sin pudor ser “un instrumento del presidente”. Su premio fue ser avergonzado en público.

El mensaje fue también para Adán Augusto, y la leyenda rural de que el padre de éste adoptó al actual presidente como a un hijo, y crecieron como hermanos: nombró candidato en la tierra de ambos a Javier May, un adversario acérrimo de Adán Augusto.

Degradó en público también a su supuesto hermano: lo sacó de la gubernatura de Tabasco para llevarlo a Segob, lo sacó de Segob haciéndole creer que sería candidato presidencial, hacer precampaña a lo estúpido, y le puso en su propio estado a un enemigo. Rudeza implacable.

En cambio, premio con candidaturas a quienes le dictó su inspiración divina:

–En Morelos, a Margarita González porque, como dueña de un hotel, nunca le cobró hospedaje en sus múltiples giras de candidato.

–En Tabasco a May, porque se echó, por él, la mácula histórica de destruir la selva maya para construir el tren.

–En Veracruz, a Rocío Nahle, porque se echó, por él, la mácula histórica de emprender la refinería de Dos Bocas, que es improbable que funcione un día, y costará 17 mil millones de dólares, el doble del presupuesto original.

–En CDMX, a Clara Brugada quien, como tres veces delegada de Iztapalapa, fondeó por años su proyecto personal de asalto electoral al poder.

El mensaje del Maximato es rústico, pero eficaz: tengo el hacha.

Y la uso.