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Desapareció el sistema anticorrupción CompraNet. Ya será imposible detectar casos de corrupción, como el primer gran escándalo de la democracia: el Toallagate de Fox, cuando la Presidencia compró toallas en 400 dólares, que ningún hogar mexicano podría costear.
La 4T impuso una ley para que las obras del gobierno no puedan ser revisadas por la ciudadanía, lo cual era posible hasta 2018, a través de CompraNet o de la Ley de Concursos Mercantiles, para saber a quiénes el gobierno otorgaba las licitaciones públicas.
Ahora, los proyectos del gobierno tendrán por ley el mismo tratamiento de “Reservado por Seguridad Nacional” que dio López Obrador mediante decretos personales a sus obras: Dos Bocas, Tren Maya, AIFA y hasta la compra de vacunas.
Lo más reciente en opacidad era que Pemex clasificó como “confidencial total” la información relacionada con la refinería de Dos Bocas, porque “afecta negativamente y compromete la seguridad y los intereses económicos del gobierno”.
Aunque también quedó reservada por cinco años la información sobre el AIFA (Estudios de aeronavegabilidad, factibilidad económica, impacto social, estudios de conectividad y logística, plan maestro, expropiación de tierras).
Pero tuvo que ser por decretos de López Obrador, pues existían (a duras penas, pero existían) el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales o el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.
Ahora será imposible por ley, pues lo nuevo se llama Plataforma Digital de Contrataciones Públicas, que está bajo control del gobierno y aclara que “exime al Ejército, Pemex y CFE de transparentar obras públicas”: así de alto y claro, para que se acate.
Esta opacidad provocará más corrupción que la actual: la clasificación más reciente de Transparencia Internacional, tiene a México como el más corrupto de América: lugar 140 de 180. Está al nivel de Iraq, Uganda y Nigeria.
Una de las causas de la corrupción galopante con la 4T es la asignación a dedo de la obra pública a empresarios amigos. De 2018 a 2024, otorgó sin concurso público 8 de cada 10 obras: es un destrampe con dinero de quienes pagan impuestos.
Pero hay que insistir en que no existe eso de “dinero público”, porque los gobiernos no generan dinero: los gobiernos obtienen el dinero de los impuestos, y de la venta de los bienes que producen sus gobernados. Y la 4T lo maneja sin contar con quienes lo producen.
Aunque lo anterior se podía conocer gracias a CompraNet, Ley de Concursos Mercantiles, INAI, Coneval y otros organismos autónomos que fueron desparecidos por la 4T. Ya todo tiene el cartel de “Reservado”.
El mensaje es simple: a ti no te importa lo qué hacemos con tus impuestos. El dinero que te quitamos, es nuestro.