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Siempre un paso adelante: sólo en la mitad del mandato, creó seis millones de nuevos pobres y México es el país donde más asesinan personas en el mundo. Pero ya escribió un libro sobre sus logros de gobierno, que se llama “A mitad del camino”.

Así que, con eso de que le ha dado por las baladas en las Mañaneras, el presidente tendría que poner Animal nocturno, de Arjona. Esa que dice: “Y es tanta mi fe que aunque no tengo jardín ya compre una podadora”.

Porque la mitad del camino en la Primera Magistratura demostró que, el día a día del oficio de gobernar, arroja resultados diferentes al día a día del arte de criticar desde la oposición. Es decir: no se puede gobernar exclusivamente con base en la propaganda.

Se puede, sólo si como gobernante consolidas una dictadura constitucional, como Chávez o Maduro (Cuba lo hace, pero bajo tiranía comunista: es diferente el caso). Pero, “a la mitad del camino”, en México el presidente no ha podido con la Constitución.

Y la propaganda se gasta, aun en democracias jóvenes como la nuestra. Los votantes premian resultados, no premian esfuerzos. Por eso ningunearon al presidente en la niña de los ojos de su propaganda, que fue la consulta para juzgar a los exmandatarios.

Aunque él sigue creyendo ciegamente en la propaganda. Se envició desde que, a días de empezar a gobernar una nación, le funcionó el “estilo faramalla”, que le funcionó como opositor en Tabasco: salió bien de la explosión que mató a 137 en Tlahuelilpan.

La libró políticamente cerrando oleoductos para evitar dramas similares, gastó 100 millones de dólares en comprar 612 pipas para no usar tuberías, culpó a los expresidentes, dedicó muchas horas de la Mañanera a denunciar el desastre éstos que le habían dejado…

Sin embargo, aquellas pipas (compradas sin licitación pública alguna) sólo se han visto una sola vez en público, en una parada militar de armamento en el Zócalo. Y, dos años y medio después, se registran 30 perforaciones ilegales diarias en las tuberías de Pemex.

O sea: gastó 100 millones de nuestros impuestos en 612 pipas que no funcionaron jamás, y prosperan, como nunca antes, las tomas ilegales que provocaron la tragedia de 137 muertos y decenas de heridos en Tlahuelilpan.

Porque la propaganda es apenas una herramienta de gobierno. Es imposible, en democracia, gobernar únicamente con propaganda. Al final, sale el cobre. La gente no es tonta, como dice con razón el presidente. Pero, sobre todo, la gente no es tonta todo el tiempo.

Pero insiste. En septiembre se publica un libro sobre los logros del gobierno “a mitad del camino”.

Sí: aún no tiene jardín. Pero tiene podadora.